MONS. GONZALO LOPEZ M.

MONS. GONZALO LOPEZ M.

jueves, 31 de octubre de 2013

" GATO PARDO...CAMBIAR TODO, PARA NO CAMBIAR NADA. LA POMPA DE ALGUNOS OBISPOS CATOLICOS, ¿PODRA CON ELLOS EL PAPA FRANCISCO?"

La sombra del Gatopardo sobre Roma


¿Es posible la Iglesia de los pobres?

 
(Francisco Asensi).- Mucho se ha hablado estos días de Franz-Peter Tebartz-van Elst, obispo alemán de Limburgo, que ha saltado a los medios de comunicación por su escandalosa fijación por el lujo y el despilfarro. Tebartz-van Elst es el contra-tipo de obispo que predica el papa Francisco. ¡Que el árbol no nos impida ver el bosque!
 
¿Cómo es posible que este obispo (mansión principesca a costa de los millones hurtados a las aportaciones de sus fieles, obsesionado por el lujo, de vida pomposa, con todas las agravantes que se quiera...) haya escandalizado a todo el mundo? Lo único que ha hecho es vivir al modo principesco que vió desde el seminario cómo vivían algunos obispos alemanes y no alemanes. Ese era "su" mundo. Ese mundo lo sedujo.
 
Yo me hago las siguientes preguntas: ¿Cómo viven los obispos, arzobispos y cardenales de Alemania? ¿Cómo viven los obispos, arzobispos y cardenales en España? ¿No son la mayoría de ellos obispos con psicología de príncipes, burócratas de despacho, carreristas en busca incansable de los primeros puestos, politiqueros, que se creen dueños de la voluntad de Dios?
 
¿Tan pronto nos hemos olvidado del cardenal Ricard María Carles? Vive en un palacete, con chófer, secretaria, personal de servicio y un Audi 6. ¡No es el director ejecutivo de una multinacional, sino el cardenal emérito de Barcelona!
 
¿Tan pronto nos hemos olvidado del cardenal Agustín García Gasco y sus "pías memorias", tinglado de fundaciones cuya finalidad era disponer a su antojo de las millonarias dejas y donaciones?
 
¿Ya nos hemos olvidado de las inmatriculaciones? Esa fiebre codiciosa que se ha despertado en muchos obispos españoles por apropiarse de los bienes del pueblo ¡e incluso de la mismísima Mezquita de Córdoba! "La avaricia lleva a la idolatría", ha dicho el papa Francisco.
 
¿Ya nos hemos olvidado de Rouco, el cardenal de la siniestra mirada, amenazando con Caritas si se rebajan un ápice los privilegios de la Iglesia en España? (El Foro de Curas de Madrid pide urgentemente que el relevo de Rouco sea un obispo del que se pueda decir que es cristiano).
 
¿Se escandaliza alguien de la vida palaciega que viven y en la que se desenvuelven los obispos, arzobispos y cardenales de la Corte Vaticana? "La Corte es la lepra del papado", ha asegurado el papa Francisco.
 
¿Se escandaliza alguien de Villa Tevere, la espléndida y lujosa sede generalicia del Opus Dei? Ocho palacios que forman un complejo tan inmenso que el mismo monseñor Escrivá, ufano, solía hacer la siguiente observación: "Os aseguro que puedo tomar a un cardenal en la entrada principal, llevarle a buen paso a través de las instalaciones, pararnos media hora para comer en uno de los doce comedores que hay, seguir la visita, y dejarle salir por la puerta de atrás a la hora de la cena, sin tan siquiera haber visto ni la mitad de la casa".
 
¿Nos escandalizamos de las lujosas residencias y del tren de vida que llevan los miembros del Opus Dei, los Legionarios de Cristo y tantos y tantos otros institutos y congregaciones que llenan los países del Primer Mundo?
 
¿Se escandaliza alguien de que los obispos (incluidos algunos de los países del Tercer Mundo) vivan en palacios ¡con salón del trono incluido!? "Los jefes de la Iglesia han sido a menudo narcisistas, adulados por sus cortesanos" (el papa Bergoglio dixit). Tan acostumbrados estamos de ver los palacios y la vida regalada de estos mandatarios religiosos que no nos damos cuenta de que todos ellos son la más palmaria negación del Evangelio.
 
Jesús dijo: "Es más fácil que una camello pase por el ojo de una aguja que un rico entre en el reino de los cielos" Lucas 18,25. Mayor dificultad entraña, si cabe, que la Iglesia se convierta en la Iglesia de los pobres.
 
Desde los tiempos del emperador Constantino (quizá desde los mismísimos apóstoles que codiciaban y discutían por los primeros puestos), los obispos siempre han buscado el lujo, la riqueza y el poder. Habrá honrosas excepciones, no lo dudo.
 
Francisco de Asís (cuyo nombre y actitudes evangélicas parece dispuesto a imitar el papa Bergoglio), constató que los monjes de su tiempo habían convertido sus monasterios en verdaderos reductos de poder, donde sus abades vivían y se comportaban como príncipes de este mundo. Por eso no quiso que sus frailes tuviesen casas.
 
Se comienza construyéndolas; poco a poco se pasa a llenarlas de cosas superfluas; luego se atiborran sus estancias de lujos y riquezas... y se acaba por considerar todo eso como justos derechos y merecidos privilegios. Al final, los monjes se ven obligados a coger las armas para defenderlos, destruyendo de ese modo la paz que Cristo trajo a este mundo.
 
El papa Inocencio III (considerado por algunos el fundador de los Estados pontificios) vio en Francisco de Asís un enemigo; y en sus ideas "revolucionarias", un atentado contra su concepción hierática de la Iglesia. No se fió un pelo del fraile. ¿Qué era eso de no tener más regla que el Evangelio? ¡Dios sabe adónde iría a parar la Corte Papal y la Iglesia si alguien no le paraba los pies! Y se los paró en seco. Le cambió el Evangelio por una Regla políticamente correcta...
 
De entonce acá mucha agua ha corrido bajo los puentes, pero poco o nada ha cambiado la mentalidad de la jerarquía católica. ¿Transformó algo el Concilio de Trento? ¿Cambió algo el Vaticano II?
 
"Y Jesús le dijo: Las zorras tienen madrigueras y las aves del cielo nidos, pero el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza" Mt 8,20. Esta es la respuesta a un escriba que deseaba ser su discípulo.
 
Probablemente Jesús no inventó ese estilo de vida sino que optó por él. Cuando Jesús descubrió la vida de aquellos "hijos del Hombre que no tenían dónde reclinar la cabeza" se hizo uno de ellos. Voluntariamente se situó en la periferia, donde se encontraban los pobres, los enfermos, los leprosos, los ciegos, los pecadores, los marginados, los desheredados de este mundo... Quiso compartir su suerte y ofreció su vida para aliviar sus penas y sufrimientos: "Venid a mi todos los que estáis cansados y agobiados y yo os aliviaré" Mt 11,28.
 
La única forma que tenía Jesús de estar con los pobres era hacerse uno de ellos. Asumió su causa y su suerte no para predicarles la resignación sino para enseñarles a luchar por su dignidad. Seguir a Jesús, ser sus discípulos, supone ser capaces de vivir en lo esencial (sin lo superfluo), provisionalmente, sin la coraza de seguridad que dan las posesiones de este mundo.
 
José M. Castillo ha escrito:
 
"La comisión de ocho cardenales, que ha designado el papa Francisco, trabaja intensamente estos días para ofrecer a los cristianos un proyecto de renovación de la Iglesia... Todo esto es conveniente, es importante, es sobre todo necesario. Pero, resolviendo los problemas administrativos, que se refieren a la gestión y al gobierno de la Iglesia, ¿con eso, nada más, esta Iglesia que tenemos va a responder a las cuestiones de fondo que hoy se plantean tantas personas de buena voluntad, que buscan un sentido a sus vidas y una solución a este mundo tan desquiciado? ... el problema capital, que aquí encontramos, está en que el centro de la vida de la Iglesia no es el Evangelio, sino la Religión, con sus "dogmas", sus "leyes" y sus "ritos"... el problema no se resuelve manteniendo los "dogmas", reforzando las "leyes", y haciendo que los "ritos" resulten más solemnes o más fáciles... Todo esto no servirá sino para que la Religión cobre fuerza y la gente sea más "religiosa"... seremos más "religiosos" pero menos "evangélicos". Si algo hay claro en los evangelios, es que Jesús se puso de parte de los enfermos, de los pobres y de los marginados enfrentándose a muerte con la Religión..."
 
Después de estas consideraciones, y vistos los pasos ¿dubitativos? hacia adelante y hacia atrás que va dando el papa Francisco [como último botón de muestra, ahí está la solemne y masiva beatificación de los Mártires Españoles del Siglo XX donde el papa salió del paso con un anodino mensaje (dicho con todo respeto), mientras que el cardenal Angelo Amato, su "enviado adlatere", purpurado de la vieja guardia, se recreaba en una larga homilía, repleta de soflamas político-religiosas] he llegado a la conclusión de que es posible que la sombra del gatopardo se cierna sobre el vaticano.
 
Si queremos que todo siga como está, necesitamos que todo cambie (Se vogliamo che tutto rimanga come è, bisogna che tutto cambi). La paradoja expuesta por Giuseppe Tomasi di Lampedusa significa: "cambiar todo para que nada cambie".
 
Desde entonces, se llama "gatopardista" al político que inicia una transformación revolucionaria pero que en la práctica sólo intenta alterar superficialmente las estructuras de poder, conservando intencionadamente lo esencial de dichas estructuras.
 
¿Será el papa Francisco un gatopardista? ¿En qué quedará esa Iglesia de los pobres que él añora? ¿Podrá imponerse a las poderosas fuerzas que le son adversas? Ahí están, como decía, las recientes beatificaciones de Tarragona y la del ultraconservador Juan Pablo II que se espera... Me parece que ese "discernimiento" ignaciano del que tanto se habla, no le funciona del todo.
 
En la Iglesia puede que quepan y se puedan integrar distintas "sensibilidades", pero no hay que confundir sensibilidades diferentes con distintas y opuestas "concepciones de Iglesia". No se puede servir a dos señores... Jesús no trató de complacer a todos. Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz, y sígame. No trató de congraciarse con la religión oficial. Habló claro (sí, si; no, no) y tomó una decisión y un único camino. Por eso lo crucificaron. ¿Le ha fallado al papa el "discernimiento" ignaciano? ¿Acabará la Intendencia Vaticana (de la que habla Celso Alcaína) con el papa Francisco?

miércoles, 30 de octubre de 2013

La larga y sucia mano de Chevron en Ecuador


Néstor Marín (PL)
 
Ecuador se esfuerza en mostrar al mundo el grave daño ambiental y humano provocado por la petrolera Chevron en su territorio, consciente de que un fallo adverso en las cortes internacionales donde se dirime el litigio, arruinaría al país andino.
 
Una sentencia contraria al Ecuador en el Tribunal de La Haya podría quebrar al país, advirtió el canciller Ricardo Patiño, en alusión a la apelación presentada por la transnacional estadounidense ante esa instancia de arbitraje, para tratar de eludir el pago de una indemnización de 19 mil millones de dólares.
 
De acuerdo con Patiño, si Ecuador tuviera que asumir ese pago, como pretende la petrolera, la suma equivaldría al 20 por ciento del Producto Interno Bruto del país andino, o a más del 60 por ciento del presupuesto general del Estado.
 
También sería como entregar casi todas las exportaciones ecuatorianas, que ahora rondan los 24 mil millones de dólares, ejemplificó el jefe de la diplomacia ecuatoriana.
 
En 2011, un tribunal ecuatoriano sentenció a Chevron a pagar la multimillonaria indemnización a 30 mil pobladores de la Amazonía, por la contaminación que dejó su filial Texaco en ese territorio habitado mayoritariamente por indígenas, y donde operó desde 1964 a 1992.
 
Pero la petrolera no sólo quiere desentenderse del pago de la compensación, sino que pretende responsabilizar a la estatal Petroecuador de los daños provocados, y para lograrlo gasta millones de dólares en pleitos que buscan además desprestigiar al Estado y la Justicia ecuatorianos.
 
Veinte años de litigio
 
La historia del litigio Ecuador-Chevron se remonta a 1993, cuando los pobladores amazónicos demandaron a Texaco ante una corte estadounidense, pero la empresa logró trasladar el caso a los tribunales ecuatorianos, con la intención de buscar un fallo favorable. Ese proceso, sin embargo, no llegó a desarrollarse.
 
En 2003, una corte de Lago Agrio, en la provincia de Sucumbíos, aceptó una demanda de los afectados, y tras varios años de deliberaciones, falló en 2011 a favor de los demandantes, y condenó a la petrolera a pagar 9,6 millones de dólares y a presentar excusas públicas.
 
El monto se duplicó porque la transnacional se negó a reconocer el fallo, que fue ratificado en apelación, y actualmente el caso está en proceso de casación en la Corte Nacional de Justicia.
 
Luego de la fallida incursión en las cortes ecuatorianas, la compañía estadounidense decidió volver a las cortes de su país, y en 2004 inició un proceso arbitral contra la estatal Petroecuador, con la intención de responsabilizarla por la contaminación, pero el caso no prosperó en la Corte Federal de Nueva York.
 
En 2006, Chevron recurrió al Tribunal Permanente de Arbitraje de La Haya, e invocó el Tratado Bilateral de Inversiones (TBI) firmado entre Ecuador y Estados Unidos, y que entró en vigor cinco años después de la salida de la petrolera del país andino.
 
El documento no contempla ninguna cláusula de retroactividad, por lo que las autoridades ecuatorianas rechazaron el reciente laudo emitido por esa instancia de La Haya en el cual se declaró competente en virtud del TBI, y ordenó al Estado ecuatoriano suspender la ejecución de la sentencia de Lago Agrio.
 
Los árbitros internacionales, sin embargo, no liberaron a la empresa de su responsabilidad ante los ciudadanos ecuatorianos, por lo que las demandas individuales pueden seguir su curso legal.
 
Chevron, por su parte, también intenta criminalizar el proceso de Lago Agrio, y para ello invocó ante la Corte Federal de Nueva York, la ley federal contra la extorsión criminal y las organizaciones corruptas (RICO, por sus siglas en inglés), que se utiliza en Estados Unidos para juzgar casos relacionados con el crimen organizado.
 
En el juicio que se desarrolla por estos días en el tribunal neoyorquino, la petrolera quiere que los demandantes, sus abogados y asesores sean procesados por tratar de extorsionar a la empresa.
 
Desastre medioambiental sin precedentes
 
Según datos aportados por el gobierno ecuatoriano, a su salida del país en 1992, Texaco dejó más de mil fosas llenas de residuos de crudo y otros desechos tóxicos, y derramó por lo menos 64 millones de litros de petróleo en más de dos millones de hectáreas de la Amazonía.
 
Las aguas que bebe la población, en las que se bañan y pescan están altamente contaminadas, y como resultado de ese desastre medioambiental sin precedente, la incidencia del cáncer y otras enfermedades es muy elevada en esa región amazónica.
 
En septiembre pasado, el presidente Rafael Correa visitó uno de los pozos que operó la petrolera en la zona de Aguarico, e introdujo la mano en una las piscinas llenas de brea y residuos de crudo para mostrar al mundo el daño ambiental provocado.
 
Esta es "la mano sucia de Chevron", proclamó el mandatario, y la frase dio nombre a la campaña internacional iniciada por Ecuador para contrarrestar la arremetida de la transnacional estadounidense.
 
De acuerdo con Correa, la contaminación que dejó la petrolera en la Amazonía ecuatoriana es 80 veces superior a la causada por el derrame de la British Petroleum en el golfo de México en 2010.
 
Solidaridad internacional
 
Los reclamos de Ecuador no han caído en saco roto, y ya en todo el mundo se están organizando comités de solidaridad para denunciar La mano sucia de Chevron.
 
Esperamos que la comunidad internacional acompañe a Ecuador en esta causa, aseveró Patiño, en alusión al apoyo recibido desde varios países de América Latina y Europa.
 
El Parlamento Latinoamericano también emitió al término de su reciente reunión ordinaria en Panamá, una declaración que respalda la batalla del país andino contra Chevron, y las autoridades ecuatorianas confían en que ese ejemplo sea imitado por otras instancias internacionales.
 

“El evangelio de las naciones originarias”

 
Así reza el Mensaje final del 7° Encuentro Continental de Teología India que tuvo lugar hace unos días en la ciudad de Pujilí en la provincia de Cotopaxi. Participaron más de 2.000 personas representantes de las naciones originarias de Abya Yala y de varias religiones cristianas. He aquí algunos de los párrafos más relevantes.
 
“Les anunciamos una buena noticia para todas y para todos: ¡El Buen Vivir!... El Buen Vivir/Buen Convivir se manifiesta en no ser perezoso, mentiroso y ladrón; es actuar, soñar, reconstruir la vida misma; se trata de una radical apuesta por la vida plena y abundante, para todas y para todos, no solo para unos cuantos. Nos muestra el horizonte de nuestras luchas hacia una vida digna y justa… Así también nos lo exige el mismo Jesucristo: ‘He venido para que tengan vida y vida en abundancia’ (Jn. 10,10).
 
La Madre Tierra está enferma, por consiguiente, nosotras(os) sus hijas e hijos también lo estamos, y lo está todo el planeta. Nos queda claro que la causa principal de estos males y enfermedades es el sistema estructural dominante; todo lo que observa y toca lo convierte en mercancía… Promueve estructuras verticales y muchas veces corruptas, debilita la organización en nuestros pueblos y desarmoniza los vínculos comunitarios con la naturaleza y el Creador, pues fundamenta su crecimiento únicamente en lo monetario y en la privatización. ¡O extirpamos este cáncer de la humanidad o terminará por destruirnos!
 
A pesar de este oscuro panorama, nosotras y nosotros, pueblos y naciones del Abya Yala, creemos y trabajamos por el Buen Vivir: haciendo memoria y recogiendo las sabidurías ancestrales… a través de los espíritus de nuestros ancestros. El Sumak Kawsay, el Buen Vivir/Convivir es una utopía que animó la vida de nuestras abuelas(os), es una propuesta de vida y sanación actual y para siempre.
 
Sabemos que hoy es tiempo de Pachakutik, de renovación y cambio del sistema estructural, de economía, de estructura de gobiernos, etc. Nos anima también nuestra fe en el pobre de Nazareth, que vino a traer vida plena para los más débiles y a hacernos prójimos con los cojos, ciegos, mudos, leprosos, paralíticos, mujeres, niños, desplazados; levantando una y otra vez la voz contra los dominadores de su época, como señal profética del Reino. Por lo tanto, nosotras y nosotros, pueblos originarios del Abya Yala afirmamos que el Sumak Kawsay y el Evangelio son el mismo proyecto del Dios de la Vida”.
 
Unamos nuestras espiritualidades, indígenas, negras y cristianas, para vivir mejor.

martes, 29 de octubre de 2013

El ámbito del Papa

 
 
El papa Francisco es un jesuita que asumió un nombre franciscano y prefiere pernoctar en hoteles sencillos en lugar de alojamientos lujosos. Lo único que le falta es calzarse un par de sandalias y ponerse el hábito de monje, expulsar del templo a los cardenales que llegan en sus Mercedes y regresar a la isla siciliana de Lampedusa para defender los derechos de los inmigrantes africanos detenidos ahí.
 
A veces parece que Francisco es la única persona que todavía dice y hace “cosas de izquierda”. Sin embargo, también ha sido criticado por no ser suficientemente izquierdista: por no haberse pronunciado en público contra la junta militar de Argentina en los años 70, no haber apoyado a la teología de la liberación, dedicada a ayudar a los pobres y a los oprimidos y no haber hecho pronunciamientos definitivos sobre el aborto y la investigación con células madre. Entonces, ¿dónde está colocado exactamente el papa Francisco?
En primer lugar, pienso que es un error considerarlo un jesuita argentino; quizá deberíamos verlo más bien como un jesuita paraguayo. Después de todo, es muy probable que su educación religiosa haya estado influida por el “Santo Experimento” de los jesuitas en Paraguay.
 
Hoy en día, lo poco que se sabe de esos eventos es gracias a “The Mission”, película de 1986 con Robert De Niro y Jeremy Irons que, tomándose considerables licencias literarias, condensa 150 años de historia en tan solo dos horas.
 
Resumamos: de México a Perú, los conquistadores españoles llevaron a cabo matanzas indescriptibles, con el apoyo de teólogos que consideraban salvajes a los indígenas y creían tener la justificación divina para dominarlos.
 
A principios del siglo XVI, el valiente misionero y cronista español Bartolomé de las Casas cambió de bando, renunciando a sus siervos indígenas y regresando a España para abogar por una forma de colonización más pacífica. Se opuso decididamente, a la crueldad de conquistadores como Hernán Cortés y Francisco Pizarro, presentando a los nativos bajo una luz totalmente distinta.
 
A principios del siglo XVII, los misioneros jesuitas decidieron reconocer los derechos de los indígenas (especialmente los guaraníes, que vivían sobre todo en Paraguay en condiciones prácticamente prehistóricas) y los organizaron en las llamadas “reducciones”, que eran comunidades auto-sustentables.
 
Los jesuitas les enseñaron a organizarse por sí mismos, en total comunión con las mercancías que producían, si bien con el objetivo de “civilizarlos”, es decir, de convertirlos. A algunos de los nativos también les enseñaron arquitectura, agricultura, el alfabeto, música y artes; de ahí salieron algunos escritores y artistas de talento.
 
La estructura socialista de esas aldeas nos hace pensar en la “Utopía” de Tomás Moro o en la “Ciudad del Sol” de Tommaso Campanella, pero los jesuitas realmente se inspiraron en las comunidades cristianas primitivas.
 
Aunque establecieron consejos de indígenas, designados por elección, a fin de cuentas los sacerdotes controlaban la administración de justicia. “Civilizar” a los guaraníes también significó prohibirles la promiscuidad, la pereza, la embriaguez ritual y el canibalismo ocasional.
 
En pocas palabras, los jesuitas establecieron un estricto régimen paternalista. Y así, como en todas las llamadas utopías, podríamos admirar la perfección organizativa desde afuera, pero ciertamente no querríamos vivir ahí.
 
Con el tiempo, el conflicto por la esclavitud y la amenaza de los “bandeirantes”, los cazadores de esclavos venidos de Brasil, dieron pie a la creación de una milicia popular, respaldada por los jesuitas, que combatió valerosamente contra esclavistas y colonialistas.
 
Poco a poco, los países católicos de Europa empezaron a ver a los jesuitas como agitadores peligrosos hasta que en el siglo XVIII, a raíz de una directiva del papa Clemente XIV, España, Portugal, Francia y otros países proscribieron a los jesuitas. Así llegó a su fin el “Santo Experimento”.
 
Muchos pensadores de la era de la Ilustración imprecaron al gobierno teocrático de los jesuitas, llamándolo el régimen más monstruoso y tiránico que hubiera visto el mundo, pero otros vieron las cosas de otro modo. Lodovico Antonio Muratori, por ejemplo, habló de un comunismo voluntario inspirado en la religión; Montesquieu, a su vez, aseguró que los jesuitas habían empezado a sanar la llaga de la esclavitud.
 
Ahora, si decidimos juzgar las acciones de Francisco desde este punto de vista, debemos de considerar el hecho de que han transcurrido cuatro siglos desde ese “Santo Experimento”; que ahora se reconoce ampliamente la noción de libertad democrática, incluso entre los integristas católicos; que el Papa actual ciertamente no tiene la intención de realizar ningún experimento de ese tipo en la isla de Lampedusa; y que sería lo mejor que lograra eliminar gradualmente al Instituto para las Obras de Religión, el llamado banco del Vaticano. Empero, de vez en cuando no es tan malo captar un destello de la historia en los eventos que suceden en la actualidad.

lunes, 28 de octubre de 2013

RESEÑA DEL XXXIII ENCUENTRO NACIONAL DE LAS CEBs ECUADOR

Los días 19 y 20 de Octubre del presente año, en la ciudad de Babahoyo - Los Ríos; se llevó a cabo el XXXIII Encuentro Nacional de las CEBs, bajo el Lema “La memoria histórica de las CEBs fortalece nuestro caminar”.
 
El Encuentro se inició con una pequeña marcha alrededor de la manzana sede del evento, con las delegaciones participantes entre la que contamos con la visita del delegado de la Articulación continental de CEBs, Javier Nina, quien presentó su saludo y mensaje respectivo, siendo esto motivo de gran alegría.
 
Seguidamente de procedió a la instalación de la Casa Abierta donde cada provincia compartió su caminar en forma de luces y sombras a los largo de los años de este proceso, nos visitamos de provincia a provincia e intercambiamos experiencias y saberes, momentos fuertes de las comunidades así como sus momentos de debilidad.
 

Estaba Riobamba con un acumulado muy fuerte en el proceso; Tungurahua y su compromiso con los “dos pies”, Sucumbíos, siendo luz en la forma de ser Iglesia misionera y participativa; El Oro, con una producción envidiable de material para formación de las CEBs, Quito, con su perseverancia y compromiso por la defensa vida; Santo Domingo, con un fuerte testimonio de trabajo desde las familias; Esmeraldas, resistiendo desde la fe y luchando junto al pueblo perjudicado por los proyectos de palma africana y minería; Los Ríos, con la sabiduría, la responsabilidad y compromiso que el proceso les exige; y una grata novedad, la presencia de las comunidades de Ibarra.
 
Entre las luces se pudo ver algunas constantes en todas las presentaciones; la identidad, que las CEBs son Cristo céntricas, que son grupos pequeños y se reúnen en las casas, tienen ministerios, servicios que aportan a la transformación de su entorno, que pueden relacionar muy bien fe y vida; Espiritualidad, movidas por el Espíritu de Jesús y la opción por los pobres en pro de la construcción del Reino; El Método, expresasdo de una manera natural y sin forzar nada, ver, juzgar, actuar, evaluar y celebrar. En la caminata que se ha realizado podemos comprender por qué se afirma que “Método es contenido”; Dimensión comunitaria, profundo sentido de la vivencia comunitaria en el actuar de cada día, el servicio, la Palabra, la reunión y la fracción del pan. (Hech2.42); Dimensión misionera, siendo eficaces en el anuncio del kerigma. Y como gran luz la perseverancia e insistencia de acercar el Reino a los demás.
 
Entre las sombras se dejó ver con bastante pesar la incomprensión de parte de algunas autoridades de la Iglesia, indiferencia y en algunos casos persecución como en ISAMIS (Iglesia San Miguel de Sucumbíos); también un decrecimiento cuantitativo por diversas razones.
 
Entre las sombras se dejó ver con bastante pesar la incomprensión de parte de algunas autoridades de la Iglesia, indiferencia y en algunos casos persecución como en ISAMIS (Iglesia San Miguel de Sucumbíos); también un decrecimiento cuantitativo por diversas razones.
 
Para iluminar este caminar se realizó trabajos en grupo, resonaba en la sala textos muy familiares a las CEBs, como: Hechos 2,42, Opciones pastorales de la CCE, Medellín, Puebla y Aparecida entre otros; estos textos confirman y ratifican en su razón y forma de ser Iglesia a las Comunidades Eclesiales de Base; en Medellín, "primero y fundamental núcleo eclesial", "célula inicial de estructuración eclesial y foco de la evangelización" y "factor primordial de promoción humana y desarrollo" (n. 10);
 
Alineándose con Puebla, “ La comunidad eclesial de base, como comunidad, integra familias, adultos y jóvenes, en íntima relación interpersonal de fe. Como eclesial es comunidad de fe, esperanza y caridad; celebra la Palabra.de Dios y se nutre con la Eucaristía, culmen de todos los Sacramentos; realiza la Palabra de Dios en la vida, a través de la solidaridad y compromiso con el mandamiento nuevo del Señor y hace presente y actuante la misión eclesial y la comunión visible con los legítimos pastores, a través del servicio de coordinadores aprobados. Es de base, por estar constituida por pocos miembros, en forma permanente y a manera de célula de la gran comunidad. "Cuando merecen su título de eclesialidad, ellas pueden conducir, en fraternal solidaridad, su propia existencia espiritual y humana.”(641).
 
Y últimamente ratificadas en Aparecida “Las comunidades eclesiales de base, en el seguimiento misionero de Jesús, tienen la Palabra de Dios como fuente de su espiritualidad y la orientación de sus Pastores como guía que asegura la comunión eclesial. Despliegan su compromiso evangelizador y misionero entre los más sencillos y alejados, y son expresión visible de la opción preferencial por los pobres. Son fuente y semilla de variados servicios y ministerios a favor de la vida en la sociedad y en la Iglesia. Manteniéndose en comunión con su obispo e insertándose al proyecto de pastoral diocesana, las CEBs se convierten en un signo de vitalidad en la Iglesia particular” (179).
 
Estos textos sirvieron para profundizar la labor que se realiza en torno a la comunidad, a la parroquia y en el barrio; para revisar el compromiso de fe y vida, confirmando así la identidad y espiritualidad de las Comunidades Eclesiales De Base, tal como se pudo apreciar en el plenario que presentó cada provincia.
 
 
Otra presentación grata fue la de los jóvenes, que fue acogida con mucha alegría y esperanza en seguir por el caminar de las CEBs; compartieron sus reflexiones y compromisos, fijaron una fecha para una próxima reunión donde la finalidad es ir articulando y conformando un equipo nacional de Jóvenes en CEBs, quienes a su vez hacen un llamado a los jóvenes de las demás provincias a sumarse a esta iniciativa.
 
Por horas de la tarde en un ambiente de camaradería y fraternidad se eligió al nuevo equipo de coordinación para el periodo 2013-2015, recayendo la coordinación en la Diócesis de Santo Domingo de los Tsáchilas, la vice coord.. en Los Ríos, la Secretaria en el Oro y la tesorería en Sucumbíos.
 
También es bueno resaltar el espíritu de acogida de las comunidades de Babahoyo, quienes en la noche se acercaron a llevar a sus huéspedes a las casas, quienes pudieron intercambiar y conocerse con otros hermanos y hermanas de las comunidades y así compartir un momento grato con las familias.
 
 
El domingo por la mañana, se trabajó en los compromisos para fortalecer y seguir animando las comunidades; entre ellas podemos destacar: la conformación de un equipo itinerante que visite los otros sectores, profundizar el relanzamiento de las CEBs en las bases, Trabajar en la concientización del bien común en las diferentes comunidades, , Continuar proyecto (de Isamis) y sus líneas pastorales, seguir reuniéndonos con o sin acompañamiento de los APs, apoyar-nos en la lucha contra la minería, por el agua, por el Yasuní, por una vida digna. En relación a los jóvenes cada provincia se compromete a motivar en sus comunidades la participación de los jóvenes en las CEBs y sumarse a la iniciativa presentada en este Encuentro.
 
Se definió el lugar y fecha de la siguiente reunión del equipo coordinador nacional, en el mes de enero en la provincia de El Oro donde a su vez se definirán las fechas y lugares de las siguientes reuniones y lugar del próximo Encuentro Nacional dentro de dos años.
 
El Encuentro concluyó con una celebración presidida por el Obispo de la Diócesis Babahoyo Mons. Marcos Pérez Caicedo; volvemos a nuestros felices, fortalecidos/as y animados/as por este Encuentro, como diría Taita Proaño, para continuar “viviendo la comunidad…y nos volveremos a encontrar haciendo la comunidad”
 
“LA MEMORIA HISTÓRICA DE LAS CEBS, FORTALECE NUESTRA IDENTIDAD”
 
Babahoyo, 21 de Octubre de 2013
 
 

domingo, 27 de octubre de 2013

El pecado supremo, creerse sin pecado.

¿Cómo superarás los fallos si no los reconoces? Si te crees perfecto, terminarás despreciando a los demás que no lo son.
 
Hoy el contexto literario no tiene importancia. En cambio es vital el contexto social y religioso en que se desarrolla la parábola. Fariseo, para nosotros tiene, de entrada, una connotación muy negativa; sería una persona falsa, artificial e hipócrita, que lo único que busca es que los demás lo tengan por bueno, sin importarle nada serlo o no. Con esta idea es imposible entender el evangelio de hoy. No, el fariseo del tiempo de Jesús era un hombre piadoso y muy religioso. En realidad era el grupo más religioso y más fiel a la Ley. Hacía mucho más de lo que la Ley exigía, precisamente para garantizar su cumplimiento. Solo si tenemos en cuenta esto, podemos descubrir el profundo alcance de la parábola.
 
Publicano era en tiempo de Jesús, un judío que se dedicaba a cobrar los impuestos que la potencia ocupante exigía. Parece que la palabra telwnhs (telonés) hacía referencia a los que tenían su puesto en las entradas de las ciudades o en las fronteras para cobrar las tasas establecidas. No era un “moscamuerta” como parece indicar el evangelio. Eran considerados pecadores públicos por dos razones. Primero, porque colaboraban con el imperio romano, y ningún judío podía reconocer otra autoridad que no fuera la de Dios. Segundo, porque se veían obligadas a cobrar más de lo establecido porque no tenían otra retribución.
 
La introducción a la parábola es esclarecedora: “…por algunos que, teniéndose por justos, se sentían seguros de si mismos y despreciaban a los demás”. Habría muchos fariseos que, siendo cumplidores de la Ley, ni se creían seguros ni despreciaban a los demás. Y habría publicanos que ni se sentían pecadores ni pedían perdón por sus culpas. La elección del un fariseo y un publicano, sin matizaciones, no es inocente. Como en el caso del buen samaritano, tiene la intención de herir donde más les dueles a los fariseos. Seguramente este matiz se debe a la comunidad cristiana una vez toros los lazos con el judaísmo oficial.
 
La parábola no necesita explicación alguna. Se entiende perfectamente. El mensaje es revolucionario donde los haya. Trastoca toda la religiosidad de cualquier época. El bueno, el santo es rechazado por Dios. El pecador es aceptado. Esto será siempre un escándalo para los piadosos. Ningún cristiano de hoy sería capaz de presentar una hoja de servicios como la del fariseo del evangelio. Y sin embargo, no le sirve de nada. Ni siquiera en teoría hemos aceptado esta enseñanza. Un “buen” fariseo cumplidor sigue siendo el modelo.
 
Naturalmente, el fariseo no es rechazado por cumplir la Ley, sino a pesar de cumplirla escrupulosamente. Es rechazado por su actitud más profunda que se manifiesta en tres puntos: 1.- Se cree bueno. 2.- Desprecia a los demás porque no lo son. 3.- Pasa factura a Dios. Tampoco el publicano es aceptado por obrar mal, sino por su actitud ante Dios: 1.- Reconoce su pecado. 2.- Pide perdón. 3.- Descubre la necesidad de un Dios que tenga compasión. 4.- Confía en ese Dios. El mensaje es claro. Todas las buenas obras del mundo no sirven de nada si me llevan a una actitud de soberbia o simplemente me hace sentirme mejor que los demás. Esta segunda actitud nos afecta a todos.
 
Lo verdaderamente importante es descubrir lo que cada uno de nosotros tenemos de fariseo y de publicano. Las dos figuras conviven siempre. De entrada, no hay nadie absolutamente bueno ni absolutamente malo. Pero la mayoría no descubrimos lo que tenemos de malo y nos creemos por encima de los demás. En cambio el que descubre lo malo en sí mismo, está en mejores condiciones para adoptar la postura del publicano que le llevó a ser aceptado por Dios. Lo más importante no es que consigamos ser perfectos cumplidores sino una actitud de humildad ante Dios y ante los demás. Esto no es nada fácil.
 
Como individuos estamos todos los días repitiendo la oración del fariseo explícita o implícitamente. Nos creemos con derecho a señalar con el dedo a los demás. Lo más mezquino de esta actitud es precisa­mente que involucra al mismo Dios en ella, "Te doy gracias...” En realidad, lo que queremos decir es que es el mismo Dios el que tiene que estar agradecido. No es en primera instancia orgullo ni hipocresía, sino falta absoluta de fe-confianza en Dios. No necesitamos confiar en Dios porque nuestras obras merecen más de lo que Dios nos puede dar. En el fondo, somos ateos porque no necesitamos a Dios para nada.
 
Como grupo, nunca ha habido tantas sectas en la Iglesia. La tendencia al capillismo de todo pelaje no es más que consecuencia de nuestro fariseísmo. Creemos que nuestra visión del cristianismo es la única auténtica y rechazamos a todo el que no la acepta. Podemos despreciar a los demás porque son demasiado conservadores y siguen viviendo la religión como en la Edad Media. Pero también rechazamos a otros grupos porque se ha embarcado en experimentos novedosos que considero contrarios a la norma. De la misma manera que el fariseo rechaza a Dios cuando desprecia al publicano, un publicano rechaza al Dios de Jesús cuando desprecia al fariseo. Los dos peligros nos acechan constantemente.
 
Como iglesia, nos sentimos en posesión de la verdad, y despreciamos a los que no piensan o no actúan como nosotros. Hemos sido a través de la histeria los más intransi­gentes, los más acusadores, los más fanáticos, los más inquisidores, los más fariseos. Nos hemos sentido con derecho a juzgar a todo el mundo y a condenar a todo el que no es de los nuestros. Ninguna otra religión se sintió nunca más segura de sí misma, y ninguna ha despreciado más a las demás. Llegamos a decir (y muchos aún lo mantienen): “fuera de la Iglesia no hay salvación”. Ninguna otra frase puede resumir mejor nuestro talante.
 
Estamos en una situación muy parecida a la que dio origen al fariseísmo allá por el sigo III y II antes de Cristo. El profetismo terminó con un fracaso estrepitoso y había que buscar otra manera de dar confianza a la gente. La utopía fue imposible, hay que volver a la ley. La garantía de la salvación está en el cumplimiento escrupuloso de la Ley. La década de los sesenta y setenta fue una época de profetismo. Gandi, Lutero King, Oscar Romeo, Ellacuría, la teología de la liberación, Juan XXIII, el concilio Vaticano II. Todas las expectativas se estrellaron contra la cruda realidad. El ser humano ha perdido la esperanza en la posibilidad de un mundo mejor. Es el mejor caldo de cultivo del fariseísmo. Nada de aventuras; volvamos al cumplimiento estricto de la Ley. No te preocupes del otro. Sálvate a ti mismo. Lo importante es cumplir la “voluntad de Dios”. Despreciar a los demás que no cumplen esta voluntad es también la voluntad de Dios.
 
La causa de esta actitud no es más que un desconocimiento del hombre y un desconocimiento de Dios. O mejor, sacar las últimas conclusiones de un conocimiento demasiado racional de Dios y del hombre. Tenemos que descubrir y denunciar con valentía que seguimos vendiendo como evangelio lo que no es más que el ideal griego de perfección, que los padres griegos identificaron con el evangelio. Para aquellos filósofos, la perfección consistía en que la parte superior de hombre, la razón llevara las riendas de la persona. Que nada escapara al control racional. Que apetitos, pasiones, sentidos, fueran regidos y controlados por la mente. Dejarse llevar del instinto era la mejor señal de embrutecimiento. Solo los que conseguían este objetivo podían considerarse plenamente humanos.
 
El gran peligro de este planteamiento es que en la medida que uno consigue ese objetivo, se siente superior a los demás y los desprecia. Pero hay ago todavía peor: que no se alcance, a pesar de tenerlo como objetivo; entonces llega la necesidad de simulación. Hacer ver a los demás que lo has alcanzado, se convierte en el objetivo fundamental (fariseísmo de hoy). Lo que nos dice Jesús está en la antípoda de este planteamiento. El seguidor de Jesús no es el “perfecto”, sino el que necesita a un Dios que le ame sin merecerlo. “Las prostitutas, los pecadores os llevan la delantera en el Reino de Dios”. No por ser pecadores, sino por reconocerlo humildemente y no despreciar a nadie.

sábado, 26 de octubre de 2013

Crisis en los grupos conservadores - Aturdidos ante la sinceridad del Papa

Leonardo Boff
 
Las innovaciones en los hábitos y en los discursos del Papa Francisco han abierto una crisis aguda en los grupos conservadores que seguían estrictamente las directrices de los dos Papas anteriores. Para ellos ha sido especialmente intolerable que el papa haya recibido en audiencia privada a uno de los iniciadores de la “condenada” Teología de la Liberación, el peruano Gustavo Gutiérrez.
 
Se sienten aturdidos ante la sinceridad del Papa, al reconocer errores en la Iglesia y en sí mismo, al denunciar el carrerismo de muchos prelados, calificando de “lepra” el espíritu cortesano y adulador de muchos en el poder, los llamados “vaticanocéntricos”. Lo que realmente les escandaliza es la inversión que hace, al poner en primer lugar el amor, la misericordia, la ternura, el diálogo con la modernidad y la tolerancia con las personas, incluso con las divorciadas y homoafectivas, y solo después las doctrinas y disciplinas eclesiásticas.
 
Ya se oyen voces de los más radicales que, con referencia al Papa Francisco, hacen para “el bien de la Iglesia” (la suya evidentemente) este tipo de peticiones: “Señor, ilumínalo o elimínalo”. La eliminación de los papas problemáticos no es una rareza en la larga historia del papado. Hubo un momento entre los años 900 y 1000, la llamada «era pornocrática» del papado en la que casi todos los papas fueron envenenados o asesinados.
 
Las críticas más frecuentes que circulan en las redes sociales de estos grupos, históricamente anticuados y atrasados, van en la línea de acusar al actual Papa de estar desacralizando la figura del papado, banalizándola y secularizándola. En realidad ellos ignoran la historia y son rehenes de una tradición secular que tiene poco que ver con el Jesús histórico y el estilo de vida de los Apóstoles. Pero tiene mucho que ver con la lenta paganización y mundanización de la Iglesia al seguir el estilo de los emperadores romanos paganos y de los príncipes renacentistas.
 
Las puertas para este proceso fueron abiertas ya en tiempos de Constantino (274-337), que reconoció el cristianismo, y de Teodosio (379-395) que lo oficializó como la única religión reconocida en el Imperio. Con el declive del Imperio Romano se crearon las condiciones para que los obispos, especialmente el de Roma, asumiesen funciones de orden y de mando. Esto ocurrió de manera clara con el Papa León I, el Grande (440-461), que fue proclamado alcalde de Roma para enfrentar la invasión de los hunos. Fue el primero en usar el nombre de Papa, antes reservado sólo a los emperadores. Adquirió más fuerza con el Papa Gregorio Magno (540-604), también proclamado alcalde de Roma, y culminó más tarde con Gregorio VII (1021-1085) que se arrogó el poder absoluto en el campo religioso y secular: tal vez la mayor revolución en el campo de la eclesiología.
 
Los actuales hábitos imperiales, principescos y cortesanos de toda la jerarquía, de los cardenales y de los papas se remiten especialmente al Papa Silvestre (334-335). En su tiempo se creó una falsificación, la llamada "Donación de Constantino", con el objetivo de fortalecer el poder papal. Según ella, el emperador Constantino habría dado al Papa la ciudad de Roma y la parte occidental del Imperio. Se incluía en esa “donación”, desenmascarada como falsa por el cardenal Nicolás de Cusa (1400-1460), el uso de las insignias y la indumentaria imperiales (púrpura), el título de Papa, el báculo de oro, la capa sobre los hombros revestida de armiño y orlada de seda, la formación de la corte y la residencia en palacios.
 
Este es el origen de los actuales hábitos principescos y cortesanos de la Curia romana, de la jerarquía de la iglesia y de los cardenales, especialmente del Papa. Su fuente es el estilo de los emperadores romanos paganos y la suntuosidad de los príncipes renacentistas. Ha habido, pues, un proceso de paganización y de mundanización de la Iglesia como institución jerárquica.
 
Los que quieren volver a la tradición ritual que rodea la figura del Papa ni siquiera son conscientes de este proceso históricamente cerrado y condicionado. Insisten en algo que no pasa por la criba de los valores evangélicos y de la práctica de Jesús.
 
¿Qué está haciendo el Papa Francisco? Está restituyendo al papado y a toda la jerarquía su verdadero estilo, ligado a la Tradición de Jesús y de los Apóstoles. En realidad, está volviendo a la tradición más antigua, operando una despaganización del papado dentro del espíritu del Evangelio, vivido tan emblemáticamente por su inspirador san Francisco de Asís.
 
La tradición auténtica está del lado del Papa Francisco. Los tradicionalistas son solo tradicionalistas y no tradicionales. Están más cerca del palacio de Herodes y de César Augusto que de la gruta de Belén y de la casa del artesano de Nazaret. En contra de ellos está la práctica de Jesús y sus dichos sobre el despojamiento, la sencillez, la humildad y el poder como servicio y no como lo hacen los príncipes paganos y los grandes que subyugan y dominan: "no debe ser así entre vosotros, que el mayor sea como el menor, y el que manda como el que sirve" (Lc 22,26). El Papa Francisco habla a partir de esta tradición original, y la más antigua, la de Jesús y los Apóstoles. Por eso desestabiliza a los conservadores que se han quedado sin argumentos.

jueves, 24 de octubre de 2013

Llamado fraterno a las autoridades civiles del Ecuador

 
Muy queridos hermanas y hermanos.
 
Luego de poner en oración ante el Señor Jesús, la esperanza de una partecita muy pequeña de nuestro pueblo como ofrenda. Humilde y sinceramente queremos decirles que nos sentimos inquiet@s ante algunos hechos que se dan en estos últimos días.
 
A propósito de la discusión del Código Integral Penal se han generado situaciones de complejo entendimiento, sobre todo para el pueblo sencillo, los trabajadores y campesinos que viven el día a día en sus esfuerzos y están expuestos a la manipulación de la prensa corrupta y el escándalo del que ella medra. No existe todavía en el Ecuador una organización con la fuerza real, que permita que la gente de a pie discierna los delicados temas de la "alta política". Por eso les toca a ustedes en tanto que depositarios de la confianza de la gente el actuar con coherencia.
 
Queremos pedirles por lo mismo: DEPONER ACTITUDES DE SOBERBIA Y ARROGANCIA Y OTRAS DE "RADICALISMOS DE BARRICADA" EN LOS QUE NUESTRO PUEBLO HA DICHO QUE YA NO CREE.
 
Cada paso que dan las autoridades, cada expresión o traspié, calan en la vida de la gente, no se puede por eso andar " a la libre".
 
Tenemos al frente a la Chevron...o sea al imperio que puede acabar con el país.
 
Tenemos al frente a un monstruo que vive de la guerra y con el fracaso en Siria, buscará desesperado CREAR O CREO , que nuevos conflictos rompan lo poco que los pueblos de América Latina han conseguido.
 
Desde todos lados las fuerzas de la muerte acechan y ustedes en quien el pueblo confía, se enzarzan en temas que corresponden a veces a los sabanas y los cafetines.... que es donde se encuentran los fundamentalistas de lado y lado y acaban bonito y felices.
 
Les pasamos algunas de las frases, ajenas pero validas que se recordó en al oración...
 
" ES TORPE ANTE EL DESATINO... .LLAMAR AL INQUISIDOR"... "EN FORTALEZA SITIADA TODA DISIDENCIA ES TRAICION"... "CONFIA EN LA SERENIDAD DEL QUE DEPONE LAS ARMAS Y CALLA.."
 
Y sobre todo....AQUEL QUE ESTE LIBRE DE CULPA...QUE ARROJE LA PRIMERA PIEDRA.
 
Como están gozando los bandidos de la prensa mercader. Como se frotan las manos Arregui y sus acólitos, los heraldos de TFP y los SODALICIOS DE SOLAPADA MALA INTENCIÓN.
 
... ¿será justo que ustedes les "den panela"?
 
Ojala entiendan... y no acabemos también en la paila estos que somos solo herman@s.

Cariñosamente
Equipo de la Iglesia de a Pie.

Reflexion del evangelio comentada por el P. Pablo Urquiaga Caricuao


CUANDO LOS CERDOS VALEN MAS QUE LOS SERES HUMANOS...CUANDO LOS BANCOS VALEN MAS QUE LOS SERES HUMANOS...CUANDO EL DIABLO VALE MAS QUE LOS SERES HUMANOS...( AUDIO ADJUNTO) Pablo Caricuao


ESCUCHA EL AUDIO 

miércoles, 23 de octubre de 2013

Para que quepan todas y todos

 
Un país se construye con la participación de todas y todos porque nadie tiene la verdad total, ya que está dispersa y a veces nuestros opositores y enemigos tienen algo o mucho que decirnos. Como ejemplo: la campaña de recolección de firmas contra la explotación del Yasuní nos ayudará a ver más claros los grandes desafíos que esto supone. Los argumentos del Gobierno se irán afirmando o reduciendo.
 
Otro ejemplo: el Buen Vivir nos dice que el consenso es superior a la democracia. El consenso es la gran propuesta de las comunidades indígenas cuando se toma una decisión importante. Van a pasar muchas horas para explicar los beneficios de la propuesta, se irá escuchando pacientemente a los opositores, se harán mejores proposiciones hasta que todas y todos estén de acuerdo, utilizando todo el tiempo necesario para lograrlo.
 
Con la teoría de la democracia nos hemos acostumbrado a seguir, muchas veces ciegamente, lo que decide la mayoría: esta tomaría la mejor decisión que todos vamos a tener que seguir. Apenas se habrá escuchado a las voces minoritarias sin mayor atención porque dice la democracia: “La verdad es de la mayoría”. No siempre es cierto. Las invasiones de Irak, Afganistán y Libia fueron apoyadas por la ONU (Organización de las Naciones Unidas) o sus representantes del Consejo. Con el tiempo vemos que fueron un desacierto y un desastre.
 
En Ecuador nos gustan las oposiciones, nos gustan los que más gritan, nos gustan los emprendedores y triunfadores, pero muchas veces no calculamos los costos ni miramos bien los resultados y luego nos pasamos lamentando por cometer los mismos errores.
 
Entre las palabras de Jesús, unas me costó tiempo entenderlas correctamente. Fue el caso de la parábola de los invitados a un banquete que se excusaron. Dijo Jesús: “Vayan por los caminos a buscar a los cojos, los mendigos… y oblíguenlos a entrar para que se llene la mesa”. “Oblíguenlos” me sonaba a falta de respeto, hasta que comprendí que solo el amor “obliga” sin ofender.
 
¿Cómo hacer en nuestro país para que todos quepan en un proyecto de revolución ciudadana cuya alma sea la cosmovisión indígena del Buen Vivir? Uno piensa: “Oblíguenlos a entrar”, pero respetándolos, escuchándolos, aprendiendo de todas y todos, logrando un consenso nacional desde la integración y no la imposición, desde el diálogo y no la condena, hasta no poder más, hasta lograrlo, cueste lo que cueste.
 
Todas y todos, algo o mucho tenemos que hacer en este sentido. Mucho hay que amarnos los unos a los otros.

lunes, 21 de octubre de 2013

El testimonio que enmudeció a la ONU

El campesino de Sucumbíos, José Shingre,
rompió en llanto en la sede de la ONU
mientras narraba el sufrimiento de su pueblo
debido a la contaminación causada por Chevron.
Foto: Cortesía | Cancillería del Ecuador
EL TELEGRAFO.- Redacción Actualidad
 
El campesino ecuatoriano, José Shingre, enmudeció momentáneamente a la audiencia de la Organización de Naciones Unidas, que escuchó su testimonio entre lágrimas sobre cómo la contaminación dejada en su territorio por Chevron, causó la muerte a sus compañeros.
 
“Consecuencia de eso están muriendo cientos, y ya miles de compañeros campesinos, indígenas, compañeros, y lo que más nos duele en el alma es que inclusive los gobiernos no nos han ayudado a los clamores de nosotros; no queremos plata, no queremos dinero, lo que queremos tener es dos cosas, señores: Agua, porque en la zona no hay cómo coger agua; está contaminada. Por más que las autoridades locales quieran darnos agua no lo pueden (hacer), todo está contaminado (…) y queremos justicia, nada más, justicia, porque hoy por hoy ni la agricultura nos vale ¿de qué vale que nosotros tengamos las manos encallecidas?”, dijo.
 
Shingre, uno de los representantes amazónicos afectados por la negligente remediación ambiental de Texaco en la Amazonía ecuatoriana, recibió el lunes la visa para ingresar a Estados Unidos, un documento que originalmente le fue denegado.
 
“Ellos (Texaco) gobernaban. No gobernaban las autoridades, ni siquiera las Fuerzas Armadas, porque ellos determinaban que vayan estos uniformados para que nosotros no diéramos resistencia cuando nos derrocaban los cultivos de café, caña de azúcar, frutales y entre otros y nosotros, inclusive, éramos perseguidos por las mismas autoridades”, contó.
 
“Nuestras familias se enferman a cada rato y mientras permanezca esta desadaptada práctica de Chevron, antes Texaco, nada será bueno, por más que puedan agrupar a todos los médicos del mundo. Tenemos claro en la mente que si no se quita, se hace una remediación ambiental adecuada, desde el corazón humano ningún remedio será bueno, ningún remedio”.
 
“Y hoy, cuando pedimos justicia, se dice que (el culpable) es el mismo Estado (ecuatoriano). No estamos defendiendo al presidente, pero nosotros nos sentimos Estado, o sea que quiere que nosotros paguemos las injusticias de Texaco, hoy Chevron, y eso no se debe dar en ninguna parte del planeta”, relató el afectado, según la agencia de noticias Andes.
 
 

domingo, 20 de octubre de 2013

La Iglesia de los pobres en América Latina

 
A través de un lectura de los Capítulos 11 y 12 del Evangelio de San Lucas, quiero expresar algunos rasgos de la Iglesia de los Pobres, como se ha vivido estos años en América Latina, según la experiencia personal que he realizado como pastor en esa región del mundo. La Iglesia de los pobres, dentro de la teología latinoamericana, es la que ha incorporado a los pobres en sus estructuras organizativas, como sujetos que intervienen en las propuestas, en la construcción de las decisiones y en la acción pastoral. Ellos ayudan a que la Iglesia lea y aplique el Evangelio con toda claridad, sin dobleces, liberada de cualquier interés ajeno al verdadero sentido de la vida según el plan de Dios.
Decía Juan Pablo II que la Iglesia debe actuar de tal manera que "los pobres, en cada comunidad cristiana, se sientan como «en su casa»." Y se preguntaba: "¿No sería este estilo la más grande y eficaz presentación de la buena nueva del Reino?".
 
Desde su decisión de aplicar el Concilio Vaticano II en América Latina, tomada durante la Asamblea General del Episcopado Latinoamericano celebrada en Medellín Colombia3, empezó la Iglesia en Latinoamérica a leer en los signos de los tiempos el paso de Dios por la historia de nuestros pueblos, constituidos en su gran mayoría por personas pobres. De este modo ellos empezaron a ser integrados en nuestras comunidades diocesanas. Este camino nos ha llevado a entender que la Iglesia tiene que cambiar su rostro, abandonar los signos de poder y adquirir un rostro de servicio y entrega generosa al mundo. En una palabra, asumir a los pobres en nuestras estructuras nos ha llevado a todos los cristianos que constituimos las comunidades diocesanas, laicos, miembros de la vida consagrada, diáconos, presbíteros y obispos, a transformar nuestra mente y nuestro corazón, y comprender que el Reino de Dios se construye no solamente al interior de la estructura eclesial que, por otra parte, es algo exigido para que la comunidad cumpla su misión con coherencia en el mundo, sino que comprendimos que el Reino de Dios acontece en la historia de nuestros pueblos por medio de nuestra acción pastoral, a partir de nuestro trabajo evangelizador, de otra manera, estaremos fracasando en la misión que Cristo encomendó a sus discípulas y discípulos.
 
Esta dimensión de la construcción de las estructuras sociales de manera que en ellas y por medio de ellas se construyan las condiciones para que el Reino de Dios se haga presente entre nosotros y nosotras, es parte esencial en la comprensión de la acción evangelizadora de la Iglesia, que desde un principio nos hicieron entender los próceres de la teología latinoamericana, quienes enfocaron su reflexión en identificar el paso de Dios por en medio de nuestros pueblos, para liberarlos de las condiciones inhumanas de marginación y miseria en las que por siglos han vivido. De aquí viene el título de Teología de la Liberación, con el que dicha reflexión teológica se ofreció a la Iglesia, no solamente de nuestro Continente, sino la del mundo entero.
 
Las condiciones históricas que hacen florecer el Reino de Dios en medio de las culturas y de los pueblos, por citar algunas, a modo de ejemplo, son: la justicia y la paz, el amor y el respeto a la persona humana, la participación equitativa de parte de todas y todos a los bienes de la tierra por medio de una administración justa de ellos, que permita el acceso a la vida digna para cada ser humano y para todos los pueblos de la tierra y el cuidado de la naturaleza y de toda la vida que hay sobre el planeta. Cierto que el Reino de Dios al hacerse presente en la historia, potencia todas estas características en la sociedad humana, pero tales condiciones surgen también de la responsabilidad ética en el comportamiento de las personas, de los grupos humanos, de los pueblos y de las naciones.
 
La inteligencia y la libertad humanas no son anuladas por la providencia divina, sino que la capacidad de decisión y la lucidez de discernimiento que otorga el conocimiento de la verdad, llevan consigo la participación libre y consciente de parte de la persona, en la construcción de la sociedad y su devenir histórico. La acción pastoral de la Iglesia hace presente el don de la redención realizada por el misterio pascual de Cristo, que tiene como consecuencia que el mundo sea construido por el hombre y la mujer, en un sentido correcto, de manera que se le abran las puertas a la vida, y desaparezcan de en medio de nosotros y nosotras los signos de muerte, que tienen su origen en el pecado que impulsa hacia el egoísmo, a la indiferencia ante el sufrimiento de la otra y del otro y al desamor.
 
Esta visión de la construcción de la historia a la que nos llama Dios, por medio de su Hijo Jesucristo, nos lleva a entender el Evangelio desde otra perspectiva, que ya no es la puramente individual, ni la de una Iglesia centrada en sí misma, encerrada en una especie de sistema religioso en el que, mediante el cumplimiento de un conjunto de normas morales y requisitos rituales, vivimos convencidos ante nuestros propios ojos, de que estamos caminando en el sentido correcto.
 
Con la intención de encontrar pistas en el Evangelio para edificar una Iglesia que sea de los pobres, en donde la opción decidida por ellos y ellas nos impulse a conocer la Iglesia que Jesús quiere en este momento de la historia del mundo, tan llena de contradicciones con el plan de Dios.
 
LUCAS 11: El Signo de Jonás
 
Habiéndose reunido la gente, comenzó a decir: "Esta generación es una generación malvada; pide una señal, y no se le dará otra señal que la señal de Jonás. Porque, así como Jonás fue señal para los ninivitas, así lo será el Hijo del hombre para esta generación. La reina del Mediodía se levantará en el Juicio con los hombres de esta generación y los condenará: porque ella vino de los confines de la tierra a oír la sabiduría de Salomón, y aquí hay algo más que Salomón. Los ninivitas se levantarán en el Juicio con esta generación y la condenarán; porque ellos se convirtieron por la predicación de Jonás, y aquí hay algo más que Jonás.
 
A partir de Jonás, Jesús, en su anuncio del Reino de Dios, se coloca abiertamente a sí mismo en la corriente profética de Israel, que enfrentó al poder político y económico de su tiempo, en lugar de aliarse con dichos poderes. Esto nos lleva a entender que la Iglesia tiene que ser libre ante los poderes del mundo, si no quiere perder su raigambre profética, que la capacita para anunciar con claridad la diferencia clara que existe entre el bien y el mal, lo justo y lo injusto, lo que es éticamente aceptable y lo que no lo es.
 
La Luz y las Tinieblas
 
"Nadie enciende una lámpara y la pone en sitio oculto, ni bajo el celemín, sino sobre el candelero, para que los que entren vean el resplandor.
 
Estas palabras señalan la importancia de que las y los discípulos del Reino se coloquen de manera crítica e independiente del poder del mundo, por encima de sus intereses, que no son los del Reino de la justicia y de la paz. Solamente desde esta posición, puestas y puestos en el candelero, serán luz para el mundo, y tendrán libertad evangélica para participar activamente en la organización de todos los aspectos que hacen de la sociedad humana un lugar donde se vive el amor, el respeto mutuo y la armonía y brillará así, en todas sus instituciones, el espíritu de servicio y el respeto profundo por los derechos fundamentales inherentes a la dignidad de la persona humana.
 
Los criterios de la mente iluminan la vida entera o la llenan de oscuridad  "La lámpara de tu cuerpo es tu ojo. Cuando tu ojo está sano, también todo tu cuerpo está luminoso; pero cuando está malo, también tu cuerpo está a oscuras. Mira, pues, que la luz que hay en ti no sea oscuridad. Si, pues, tu cuerpo está enteramente luminoso, no teniendo parte alguna oscura, estará tan enteramente luminoso, como cuando la lámpara te ilumina con su fulgor".
 
Leamos estas mismas palabras de Jesús en el contexto en el que las coloca el Evangelio de Mateo: "No os amontonéis tesoros en la tierra, donde hay polilla y herrumbre que corroen, y ladrones que socavan y roban. Amontonaos más bien tesoros en el cielo, donde no hay polilla ni herrumbre que corroan, ni ladrones que socaven y roben. Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón. La lámpara del cuerpo es el ojo. Si tu ojo está sano, todo tu cuerpo estará luminoso; pero si tu ojo está malo, todo tu cuerpo estará a oscuras. Y, si la luz que hay en ti es oscuridad, ¡qué oscuridad habrá!Nadie puede servir a dos señores; porque aborrecerá a uno y amará al otro; o bien se entregará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y al Dinero".
 
La codicia del dinero genera desigualdades que propician el dominio sobre los demás, el usufructo de la persona humana y la espiral del crecimiento de los modelos sociales, que sistemáticamente explotan a poblaciones enteras y las ponen al servicio de las minorías que controlan y someten. Estos sistemas pueden ser políticos, económicos y religiosos y, de acuerdo a la experiencia histórica del dinamismo de los regímenes totalitarios, son sistemas que muchas veces van de la mano. Esto pasaba en Palestina en el tiempo de Jesús, donde el sistema religioso estaba aliado al poder del mundo, como Jesús lo expresa a continuación en su diálogo con los fariseos y con los doctores de la ley.
 
Jesús invitado a comer en la casa de un Fariseo
 
Mientras hablaba, un fariseo le rogó que fuera a comer con él; entrando, pues, se puso a la mesa. Pero el fariseo se quedó admirado viendo que había omitido las abluciones antes de comer. Pero el Señor le dijo: "¡Bien! Vosotros, los fariseos, purificáis por fuera la copa y el plato, mientras por dentro estáis llenos de rapiña y maldad.
 
¡Insensatos! el que hizo el exterior, ¿no hizo también el interior? Dad más bien en limosna lo que tenéis, y así todas las cosas serán puras para vosotros.
 
Pero, ¡ay de vosotros, los fariseos, que pagáis el diezmo de la menta, de la ruda y de toda hortaliza, y dejáis a un lado la justicia y el amor a Dios! Esto es lo que había que practicar aunque sin omitir aquello".
 
En estas palabras Jesús desenmascara los motivos verdaderos y los intereses que movían al sistema religioso judío, controlado desde el Templo por los miembros de castas sacerdotales encumbradas, asistidos de manera muy efectiva por los fariseos y los doctores de la Ley, para cumplir con su propósito de servirle al Imperio Romano. Por este control lograron que el pueblo pidiera la muerte de Jesús y no la del asesino Barrabás. Las autoridades judías que se identificaba con el poder establecido, empezaron a tratar al pueblo con el mismo talante de los poderosos (El que entre lobos anda...).
 
¡Ay de vosotros, los fariseos, que amáis el primer asiento en las sinagogas y que se os salude en las plazas! ¡Ay de vosotros, pues sois como los sepulcros que no se ven, sobre los que andan los hombres sin saberlo!"
 
Uno de los legistas le respondió: "¡Maestro, diciendo estas cosas, también nos injurias a nosotros!" Pero él dijo: "¡Ay también de vosotros, los legistas, que imponéis a los hombres cargas intolerables, y vosotros no las tocáis ni con uno de vuestros dedos!
 
La alianza con el poder establecido, por parte de las autoridades religiosas judías, y su simbiosis con él, les llevaba a actuar ante el pueblo de la misma manera que los poderosos de su tiempo, en el servicio que debían dar al pueblo para que conocieran la Ley de Moisés. Si nosotros, quienes formamos parte la jerarquía eclesiástica, nos alineamos con los poderosos de hoy día, acabamos tratando al pueblo, del mismo modo en que les tratan quienes les consideran inferiores, y con esta excusa les maltratan y someten a sus intereses sin misericordia alguna. En el fondo de su corazón, los fariseos y doctores de la Ley rechazaban la Ley.
 
"¡Ay de vosotros, porque edificáis los sepulcros de los profetas que vuestros padres mataron! Por tanto, sois testigos y estáis de acuerdo con las obras de vuestros padres; porque ellos los mataron y vosotros edificáis. "Por eso dijo la Sabiduría de Dios: Les enviaré profetas y apóstoles, y a algunos los matarán y perseguirán, para que se pidan cuentas a esta generación de la sangre de todos los profetas derramada desde la creación del mundo, desde la sangre de Abel hasta la sangre de Zacarías, el que pereció entre el altar y el Santuario. Sí, os aseguro que se pedirán cuentas a esta generación.

Estas afirmaciones de Jesús nos llevan a recordar aquello que dijo cuando hablaba de que Él era el Buen Pastor, que daba la vida por sus ovejas: "Nadie me quita la vida, yo la doy voluntariamente", porque sabía muy bien en qué terreno se habían metido y que lo iban a matar. Voluntariamente permaneció en su testimonio de la Verdad hasta el final, ante Pilato, que fue quien autorizó que se ejecutara la condena a muerte que le había impuesto el Sanedrín.

"¡Ay de vosotros, los legistas, que os habéis llevado la llave de la ciencia! No entrasteis vosotros, y a los que están entrando se lo habéis impedido". Y cuando salió de allí, comenzaron los escribas y fariseos a acosarle implacablemente y hacerle hablar de muchas cosas, buscando, con insidias, cazar alguna palabra de su boca.

Desde una actitud de poder, la Palabra de Dios deja de ser un alimento para la propia vida y la vida del pueblo, para convertirla en un puro instrumento de control sobre las y los demás.

Lucas 12: La levadura de los fariseos, la hipocresía

En esto, habiéndose reunido miles y miles de personas, hasta pisarse unos a otros, se puso a decir primeramente a sus discípulos: "Guardaos de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía".

Jesús se refería, sin duda, a lo que ha venido diciendo de los fariseos y doctores de la ley. Que esconden intereses mezquinos bajo apariencias religiosas. Actúan con doblez, ocultando la verdad.

El anuncio del Evangelio tiene que ser íntegro, sin simulaciones

"Nada hay encubierto que no haya de ser descubierto ni oculto que no haya de saberse. Porque cuanto dijisteis en la oscuridad, será oído a la luz, y lo que hablasteis al oído en las habitaciones privadas, será proclamado desde los terrados".

Para entender estas palabras de Jesús nos iluminan las palabras de San Pablo: "Porque el Señor es el Espíritu, y donde está el Espíritu del Señor, allí está la libertad. Y nosotros todos, con el rostro descubierto, reflejamos como en un espejo la gloria del Señor, y nos vamos transformando en esa misma imagen con esplendor creciente, bajo la acción del Espíritu del Señor". "Por esto, habiendo recibido este ministerio por su misericordia, no nos acobardamos, antes bien, renunciamos a callar por vergüenza. No procedemos con astucia, falsificando la palabra de Dios, sino que, declarando la verdad, nos encomendamos delante de Dios, ante la conciencia de quien sea".

Para anunciar el Evangelio íntegro y sin rodeos, es necesaria la libertad profética. Esta ha sido una característica de los mártires latinoamericanos que han entregado su vida por la verdad del Evangelio. Dentro de esta pléyade de mártires hay catequistas, mujeres y hombres, lo mismo que activistas sociales surgidos de las comunidades de base, religiosas y religiosos, sacerdotes y obispos. Por esta razón Jesús habla a continuación, de lo que daremos cuenta a Dios por nuestros silencios cobardes, pues debido a ellos continúan sufriendo muchos miles de seres humanos en el mundo.

De nuestra cobardía para denunciar las injusticias que se cometen en el mundo, daremos cuentas a Dios

"Os digo a vosotros, amigos míos: No temáis a los que matan el cuerpo, y después de esto no pueden hacer más. Os mostraré a quién debéis temer: temed a Aquel que, después de matar, tiene poder para arrojar a la gehenna; sí, os repito: temed a ése. "¿No se venden cinco pajarillos por dos ases? Pues bien, ni uno de ellos está olvidado ante Dios. Hasta los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis; valéis más que muchos pajarillos. "Yo os digo: Por todo el que se declare por mí ante los hombres, también el Hijo del hombre se declarará por él ante los ángeles de Dios. Pero el que me niegue delante de los hombres, será negado delante de los ángeles de Dios".

La blasfemia contra el Espíritu Santo

"A todo el que diga una palabra contra el Hijo del hombre, se le perdonará; pero al que blasfeme contra el Espíritu Santo, no se le perdonará".

Ante Dios, es definitivo el testimonio que demos de la verdad que contiene el Evangelio, sólo de esta manera seremos portadores de la plenitud de vida que contiene en sí el mensaje de Jesús. Podrá alguien confundirse con la identidad de Jesús en cuanto Hijo de Dios que vino al mundo para salvarnos. Pero la verdad de su palabra que viene de Dios mismo, que Él anunciaba al mundo por medio de la fuerza del Espíritu, y que ahora anuncian con esa misma fuerza aquellas y aquellos a quienes Él envía, es un referente irrebatible para la conducta de cada persona que vive en el mundo. No importa cual sea su religión o si se trate de quien no tenga credo alguno, incluso si se confiesa ateo, porque todas y todos daremos cuenta a Dios de nuestro recto juicio y de nuestro consecuente comportamiento ético.

Quien anuncia la verdad, cuenta con la continua asistencia del Espíritu Santo, sea cristiano o no. Cuando padece y es juzgado o juzgada por el mundo debido a su adhesión a la verdad, Dios está con él o ella y en él o en ella.

"Cuando os lleven a las sinagogas, ante los magistrados y las autoridades, no os preocupéis de cómo o con qué os defenderéis, o qué diréis, porque el Espíritu Santo os enseñará en aquel mismo momento lo que conviene decir".

La Codicia, principio de tantos males en el mundo de hoy, de ayer y de siempre.

Uno de la gente le dijo: "Maestro, di a mi hermano que reparta la herencia conmigo." El le respondió: "¡Hombre! ¿quién me ha constituido juez o repartidor entre vosotros?" Y les dijo: "Mirad y guardaos de toda codicia, porque, aun en la abundancia, la vida de uno no está asegurada por sus bienes."

Nos ilumina, para entender esta afirmación de Jesús, su respuesta a la primera Tentación de la que fue objeto, cuando empezó a padecer hambre en el Desierto de Jericó, a donde se retiró para preparar el inicio de su vida pública, por medio de cuarenta días continuos de ayuno y oración (Cf. Mt 4,1-4). Satanás lo invitaba, si era el Hijo de Dios a que, para saciar su hambre no solamente en ese momento, sino para todos los días de su vida en esta tierra, a que convirtiera en pan aquellas toneladas de piedra que había en los acantilados que existen en torno al desierto de Jericó. Jesús le respondió: "No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios" (Mt 4,4). Es decir, que la vida humana se explica plenamente no solo por los bienes que acumula cada uno individualmente, sino por la construcción de un proyecto en el que los bienes que sirven para conservan la vida humana, se distribuyan equitativamente para todas y todos.

Los bienes que Dios puso en el mundo para que a todos alcance el pan, deben ser manejados por medio del proyecto ético contenido en el Reino, que los destina a todas y todos y no a la satisfacción de un solo individuo que los acumula para sí mismo. Jesús explicó esto con una parábola dirigida a la persona que le pedía intervenir para que su hermano le repartiera la herencia y a todas las personas que en aquel momento se encontraban en torno a él.

El hombre rico que tuvo una cosecha abundante

Les dijo una parábola: "Los campos de cierto hombre rico dieron mucho fruto; y pensaba entre sí, diciendo: "¿Qué haré, pues no tengo donde reunir mi cosecha?" Y dijo: "Voy a hacer esto: Voy a demoler mis graneros, y edificaré otros más grandes y reuniré allí todo mi trigo y mis bienes, y diré a mi alma: Alma, tienes muchos bienes en reserva para muchos años. Descansa, come, bebe, banquetea." Pero Dios le dijo: "¡Necio! Esta misma noche te reclamarán el alma; las cosas que preparaste, ¿para quién serán?" Así es el que atesora riquezas para sí, y no se enriquece en orden a Dios."

En las palabras conclusivas de la parábola, Jesús advierte claramente el sinsentido de la vida de quienes no entienden que los bienes de la tierra tienen que ser administrados pensando en el bien de toda la familia humana. Trabajar para sí mismo, como lo hizo este hacendado, acumulando su cosecha en graneros para darse buena vida en lujos y excesos, tenía consecuencias. Significaba la proliferación de la desigualdad social, del hambre y la miseria de las y los demás.

En cambio, trabajar para Dios, cosa que no hizo el hacendado, lo hubiera llevado a compartir sus ganancias con los trabajadores de su hacienda, y con quienes vivían en los alrededores, necesitados de alimento, vestido casa y salud, para que todas y todos tuvieran la vida plena que Dios quiere que gocen todas y todos sus hijas e hijos en este mundo.

El cuidado egoísta de la propia vida individual y del propio cuerpo individual, es el principio activo de las injusticias estructurales

Dijo a sus discípulos: "Por eso os digo: No andéis preocupados por vuestra vida, qué comeréis, ni por vuestro cuerpo, con qué os vestiréis: porque la vida vale más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido; fijaos en los cuervos: ni siembran, ni cosechan; no tienen bodega ni granero, y Dios los alimenta. ¡Cuánto más valéis vosotros que las aves! Por lo demás, ¿quién de vosotros puede, por más que se preocupe, añadir un codo a la medida de su vida?

Si, pues, no sois capaces ni de lo más pequeño, ¿por qué preocuparos de lo demás? Fijaos en los lirios, cómo ni hilan ni tejen. Pero yo os digo que ni Salomón en toda su gloria se vistió como uno de ellos. Pues si a la hierba que hoy está en el campo y mañana se echa al horno, Dios así la viste ¡cuánto más a vosotros, hombres de poca fe!

Así pues, vosotros no andéis buscando qué comer ni qué beber, y no estéis inquietos. Que por todas esas cosas se afanan los gentiles del mundo; y ya sabe vuestro Padre que tenéis la necesidad de eso".

Cuando individualmente buscamos satisfacer nuestras necesidades para la propia vida como la comida, la bebida y el vestido, nos olvidamos del resto de la familia humana y creamos sistemas que fomentan el egoísmo de los individuos y la preponderancia de unos cuantos grupos humanos sobre el resto de las demás personas.

Las políticas económicas del mundo que ponen los bienes de la tierra para proporcionar vida lujosa a unos cuantos, a costa de la destrucción de la vida del resto de los seres del planeta, no tiene sentido, es un absurdo.

Pensar egoístamente en la propia vida y en el propio cuerpo y no en la vida y el cuerpo de todas y todos, es la mentalidad que justifica el alimento exquisito y el vestido lujoso de unos cuantos, a costa del hambre y la desnudez de la multitud de pobres que viven el mundo de hoy. Los empresarios que despojan de un salario justo a sus empleados y les escatiman sus derechos laborales, para mantener su vida de lujo y opulencia, se olvidan del derecho que sus obreros y obreras tienen a la vida digna. Si disminuyeran su lujo, y vivieran con más modestia, sus colaboradoras y colaboradores en sus empresas, recibirían muchas mejores prestaciones y salarios. De este modo, todas las personas, cuya vida depende de esos negocios, viviendo en forma austera, pero digna, tendrían acceso al bienestar que todo ser humano debe tener.

Lo mismo debemos decir de quienes tienen responsabilidad en los Gobiernos de las Naciones, si tuvieran la mentalidad que surge de estas palabras de Jesús, velarían por el acceso a la vida digna de todas las ciudadanas y ciudadanos de sus respectivos países, no permitirían la desigualdad en los niveles de vida las personas, cuidarían la los niveles de corrupción al interior de la administración pública, y velarían por la distribución justa del ingreso. Los gobernantes disminuirían significativamente los altos y ofensivos niveles de vida que por medio de salarios desmesurados y prestaciones exageradas se asignan a sí mismos, en contraste con los salarios miserables que permiten se asignen a las y los trabajadores de las empresas y a los burócratas de nivel medio y bajo.

Este tipo de vida que sin ningún rubor se permiten las personas que están en el mundo empresarial y financiero, y en los puestos públicos y políticos, se justifica porque según su mentalidad, debe haber diferencias entre ellos y las simples personas del pueblo, porque éstas no merecen el lujo y la ostentación que ellos deben mostrar en los niveles de poder donde se mueven.

Desgraciadamente también estas diferencias las creamos quienes entendemos, dentro de la jerarquía eclesiástica, que hemos accedido a un nivel de poder, que nos da derecho al lujo y a la ostentación.

Lo que resulta más ofensivo a Dios de todos estos comportamientos, proviene de que el lujo y la ostentación en el que viven unas cuantas personas en la sociedad mundial, es a costa de los pobres con sus malos salarios, cuyo vestido es pobrísimo, su comida insuficiente, sus casas pobres e insalubres y reciben servicios raquíticos.

Buscad más bien su Reino, y esas cosas se os darán por añadidura. El Reino de Dios es el proyecto restaurador de la historia humana, según lo había decidido Dios desde el principio de la creación del mundo. Son los designios que permanecen en su mente y en su corazón. "Nadie ha visto jamás a Dios -nos dice el Evangelio de Juan- el Hijo único, Dios, que vive al lado del Padre, Él nos lo dio a conocer". Estos designios son de paz, de amor y de justicia.

"Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres a los que Dios ama". Con estas palabras anunciaban los ángeles a los pastores de Belén el proyecto para el mundo que traía el Mesías recién nacido. ‘La gloria de Dios es que el hombre viva', decía San Ireneo, y ‘el fruto de la justicia será la paz', dijo Isaías.28 Más tarde Jesús anunciará: "Yo he venido para que tengan vida y vida en abundancia".

Dios ha puesto a los pobres como destinatarios privilegiados de su Reino
"No temas, pequeño rebaño, porque a vuestro Padre le ha parecido bien daros a vosotros el Reino".

Esta frase de Jesús nos ayudan a entenderla aquellas palabras suyas que nos transmiten los Evangelios de Mateo y Lucas: "Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a pequeños. Sí, Padre, pues tal ha sido tu beneplácito. Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce bien al Hijo sino el Padre, ni al Padre le conoce bien nadie sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar".

Esta alabanza de Jesús al Padre, Mateo las pone en el contexto de la dureza de corazón con la que han rechazado su mensaje, los habitantes de Corazaín, Betsaida y Cafarnaúm, ciudades de Galilea. A las dos primeras ciudades las compara con Tiro y Sidón, ciudades paganas que hubieran sido más dóciles que ellas ante mensaje del Reino; en cambio, a Cafarnaúm lo compara con Sodoma y Gomorra, cuyos habitantes tendrán un juicio menos duro que Cafarnaúm, al final de los tiempos.

Los pobres son los que más entienden el mensaje del Reino, porque ellos no han contribuido a construir las estructuras sociales que producen y justifican la multiplicación de las desigualdades sociales. Ellos, los pobres, que son las víctimas del fruto infame de dichas estructuras, son quienes experimentan los resultados amargos del hambre que ellas provocan en el mundo.

Los pobres son quienes padecen en sus cuerpos y en su espíritu las consecuencias de la miseria en las que los ponen a vivir las argucias llenas de hipocresía, con las que los poderosos del mundo justifican las decisiones políticas y económicas, con las que excluyen de la vida digna a los millones de empobrecidos de la tierra. De esa manera convierten en sus esclavas y esclavos a las millones de empobrecidas y empobrecidos; les arrebatan los recursos naturales de sus territorios, con todo aquello que les debería proporcionar el confort necesario en alimentación, vivienda digna, agua, medio ambiente sano y recursos energéticos.

Por eso, una característica de la Iglesia de los pobres en América Latina, ha sido incorporar a los últimos de la sociedad que son los pobres, en las estructuras pastorales de consulta, decisión y ejecución, porque de esa manera la Iglesia se ha propuesto hacer acontecer el Reino de Dios en el mundo, de la manera como Cristo lo ha decidido. Es decir, que este Reinos se inserte en las estructuras históricas, a través de las que se construye la vida de los hombres y las mujeres que habitan el planeta.

Cristo sabe que es decisión del Padre que el Reino de Dios, que es un Reino de amor, de justicia y de paz, de libertad y de gracia, acontezca en la historia humana, para transformarla de una historia llena de injusticias y ofensas a la dignidad humana, en la historia verdadera de equidad y de amor, de respeto a la dignidad humana y a sus derechos, en donde se distingue verdaderamente lo que es éticamente justo y lo que no se puede aceptar, tanto en la conducción política, como en las decisiones que propician el acceso a la justicia y a la vida digna para todo el género humano.

Es lo que hizo Don Samuel en Chiapas, en donde los indígenas esclavizados por años en las fincas, confinados al hambre y la miseria y a la muerte prematura, se convirtieron en sujetos constructores de su comunidad eclesial y de estructuras sociales justas.

Igualmente es lo que hizo don Leónidas Proaño, con los pueblos indígenas de su Diócesis en Ecuador, a quienes entregó las tierras que la Iglesia, por años, había puesto en manos de hacendados mestizos que explotaban a los indígenas para su provecho, esclavizando al pueblo indígena, mediante el usufructo injusto de su fuerza de trabajo.

Monseñor Proaño recogió esas tierras a quienes por años la Iglesia se las rentó, y organizó a las comunidades indígenas que las empezaron a utilizar dentro de su cultura milenaria comunitaria, de modo que las hicieron producir para beneficio de todas y todos, generando un progreso tal, que provocó que el Ecuador reprodujera ese modelo en una reforma agraria a nivel nacional.

Y Monseñor Proaño toda su vida fue perseguido por esos hacendados que se habían aprovechado, no solamente de las tierras con las que la misma
Iglesia en otro tiempo les hizo poderosos, sino que explotaban a los pobres para hacer producir esas mismas tierras.

Monseñor Proaño igualmente, como lo hizo Don Samuel Ruiz en Chiapas, incorporó a los pobres en las estructuras eclesiales, para realizar una evangelización que tenía como finalidad provocar el acontecimiento del Reino de Dios en la historia.

Así ha trabajado el bendito Monseñor Casaldáliga y muchos de los pastores y de las pastoras en América Latina, catequistas hombres y mujeres, diáconos permanentes, religiosas y religiosos, presbíteros y obispos. Su trabajo de organización de los pobres ha incomodado a los poderosos quienes, confabulados con aquellos que han contaminado desde dentro a la Iglesia de Jesús con el poder del mundo, han organizado una persecución contra estas pastoras y pastores; estas mismas personas, incómodas porque fueron afectadas en sus intereses, valiéndose de su influencia dentro de las estructuras de decisión de la Iglesia, han logrado que se desmonten muchos procesos pastorales en América Latina, en los que se estaba trabajando en sintonía con las decisiones del Concilio Ecuménico Vaticano II, que ha pedido que la Iglesia sea pobre, preocupada especialmente por los pobres del mundo y por la justicia social. La misma preocupación muestra el Magisterio Pontificio post Conciliar en sus documentos.

Trabajar para Dios y no para si mismo

"Vended vuestros bienes y dad limosna. Haceos bolsas que no se deterioran, un tesoro inagotable en los cielos, donde no llega el ladrón, ni la polilla; porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón".

Aquí Jesús nos invita a deshacernos de la codicia, que nos lleva a construir el mundo de tal manera, que sus estructuras nos permitan la acumulación de riquezas personales o familiares o de grupos encerrados en sí mismos; esta posición de acumular para nosotras y para nosotros mismos y nuestros allegados, nos pone fuera de la perspectiva del Reino.

Construir, en cambio, el mundo para Dios, significa trabajar por unas estructuras donde los recursos que hay en la tierra se ponen a disposición de todas y todos. Se trata de un mundo construido según el querer de Dios. Un mundo donde nadie pasa necesidad, como lo explica Lucas en el libro de los Hechos, cuando describe la vida de la primera comunidad cristiana en Jerusalén.

Es muy interesante cómo Jesús compara nuestras opciones fundamentales en la vida, con nuestro "tesoro". Si lo que te interesa es acumular riquezas, te metes a la dinámica de la producción sistemática de injusticias, de hambre y miseria para las y los demás. Si tu opción de vida es la justicia del Reino, tu corazón está muy cerca del corazón de Dios, y te pones a trabajar en el camino al que Jesús invitó al joven rico, cuando le dijo: ‘Va, vende todo lo que tienes, el producto de la venta dalo a los pobres, luego vienes y me sigues para anunciar y propiciar el acontecimiento del Reino de Dios en el mundo'.

La perspectiva de la instauración del Reino de Dios en la historia, en las recomendaciones de Jesús a la vigilancia

"Estén ceñidos vuestros lomos y las lámparas encendidas, y sed como hombres que esperan a que su señor vuelva de la boda, para que, en cuanto llegue y llame, al instante le abran. Dichosos los siervos, que el señor al venir encuentre despiertos: yo os aseguro que se ceñirá, los hará ponerse a la mesa y, yendo de uno a otro, les servirá. Que venga en la segunda vigilia o en la tercera, si los encuentra así, ¡dichosos de ellos!

Entendedlo bien: si el dueño de casa supiese a qué hora iba a venir el ladrón, no dejaría que le horadasen su casa. También vosotros estad preparados, porque en el momento que no penséis, vendrá el Hijo del hombre."

Esta actitud vigilante la tenemos que comprender desde el mandamiento del amor: "Os doy un mandamiento nuevo: que os améis los unos a los otros.
Que, como yo os he amado, así os améis también vosotros los unos a los otros. En esto conocerán todos que sois discípulos míos: si os tenéis amor los unos a los otros". Pues sobre esta perspectiva será el juicio de los habitantes de la tierra, al final de los tiempos, según versa al respecto el Evangelio de Mateo: "Venid, benditos de mi Padre, recibid la herencia del Reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; era forastero, y me acogisteis; estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a verme".

De acuerdo a lo que hoy nos enseñan las ciencias humanas acerca de la Economía, de la Política, del Derecho, etc., nuestra respuesta a Dios en esta materia, no solamente al final de los tiempos, sino en las distintas etapas de la historia humana, que a cada generación nos toca protagonizar, tiene que ver con las estructuras sociopolíticas, socioeconómicas y socioculturales, que hemos construido. ¿Responden éstas a los niveles de justicia social y de bienestar al que tienen derecho todos los seres humanos vistos como individuos y asociados como conjunto humano, en los pueblos y naciones de la tierra, o como grupos específicos, niños, mujeres, trabajadores, pueblos originarios, campesino, etc., etc.?

Hoy el Derecho Internacional, además de los derechos civiles y políticos, que tienen que ver con los derechos humanos de la persona, vista individualmente, contiene los derechos colectivos que son los derechos económicos, sociales y culturales. Además ya se habla de derechos que deben alcanzarse en colaboración internacional, como son, por ejemplo, el derecho a la paz y el derecho al desarrollo.

Quienes tenemos el don de la fe, que nos hace entender que la misión de Cristo en el mundo es la de instaurar el Reino de Dios en la historia humana, tenemos una grave responsabilidad de promover dicha instauración.

Dijo Pedro: "Señor, ¿dices esta parábola para nosotros o para todos?" Respondió el Señor: "¿Quién es, pues, el administrador fiel y prudente a quien el señor pondrá al frente de su servidumbre para darles a su tiempo su ración conveniente? Dichoso aquel siervo a quien su señor, al llegar, encuentre haciéndolo así. De verdad os digo que le pondrá al frente de toda su hacienda. Pero si aquel siervo se dice en su corazón: "Mi señor tarda en venir", y se pone a golpear a los criados y a las criadas, a comer y a beber y a emborracharse, vendrá el señor de aquel siervo el día que no espera y en el momento que no sabe, le separará y le señalará su suerte entre los infieles. "Aquel siervo que, conociendo la voluntad de su señor, no ha preparado nada ni ha obrado conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes; el que no la conoce y hace cosas dignas de azotes, recibirá pocos; a quien se le dio mucho, se le reclamará mucho; y a quien se confió mucho, se le pedirá más".

Ser discípulos del Reino nos compromete, desde el mandamiento del amor, a trabajar porque en el mundo existan las condiciones para que los seres
trabajar porque en el mundo existan las condiciones para que los seres
humanos reciban a tiempo la "ración" que les corresponde, conforme a los derechos inherentes a su dignidad de hijas e hijos de Dios.

Esta ración tiene que ver con todo lo que exige la vida plena, la vida en abundancia que el fermento del Evangelio suscita para todos los miembros de la familia humana, sin discriminación alguna, ni por raza, ni por religión, ni por grupo social, ni por condición o estado de vida. Nada justifica que alguien quede privado del acceso a la vida plena que le corresponde, en consonancia con su dignidad de persona.

Lo mismo se puede decir de todos los pueblos y colectividades en las que se encuentran distribuidos en el mundo, los miembros de la raza humana.

Sin embargo, nos queda bien claro también, que todo ser humano, todo grupo humano, desde el orden ético más elemental y el recto juicio de la razón humana, está obligado a promover la paz y la justicia en el mundo y la vida digna para todos los seres humanos.

La irrupción en la historia humana del Espíritu Santo, creador y restaurador, consecuencia de la Pascua de Jesús

"He venido a arrojar un fuego sobre la tierra y ¡cuánto desearía que ya estuviera encendido! Con un bautismo tengo que ser bautizado y ¡qué angustiado estoy hasta que se cumpla! "¿Creéis que estoy aquí para dar paz a la tierra? No, os lo aseguro, sino división. Porque desde ahora habrá cinco en una casa y estarán divididos; tres contra dos, y dos contra tres; estarán divididos el padre contra el hijo y el hijo contra el padre; la madre contra la hija y la hija contra la madre; la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra".

Estas palabras de Jesús las comprendemos más integralmente a la luz de Pentecostés narrado por el Evangelio de Juan: Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, estando cerradas, por miedo a los judíos, las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: "La paz con vosotros." Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se alegraron de ver al Señor. Jesús les dijo otra vez: "La paz con vosotros. Como el Padre me envió, también yo os envío." Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: "Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos".

El fuego que Jesús vino a traer a la tierra es el fuego del Espíritu, que ilumina la conciencia personal y social de los hombres y las mujeres y la purifica, para que distingan perfectamente el bien del mal.

Desde el Evangelio de Jesús, predicado y atestiguado por los discípulos fieles del Reino, que son los profetas de la Nueva Alianza iniciada por la Pascua de Jesús, no puede ya haber lugar para las justificaciones que se manejan entre los círculos de los poderosos del mundo, para cometer todo tipo de atrocidades y las violaciones que ellos fraguan contra la vida humana y su dignidad, con tal de acumular pingües ganancias a través de sus negocios.

Esta ha sido la posición de los profetas de América Latina, que asumieron con toda claridad lo que el Espíritu Santo le dijo a la Iglesia por medio de los padres conciliares asistentes al Concilio Vaticano II.

Personas como Enrique Angelleli en Argentina, Oscar Arnulfo Romero en el Salvador y Juan Gerardi en Guatemala, mártires del Evangelio hasta la efusión de la sangre, junto con numerosos y numerosas catequistas, activistas sociales, hombres y mujeres, religiosas, religiosos y sacerdotes igualmente martirizadas y martirizados. E ellas y ellos se unen Leónidas Proaño, Samuel Ruiz, Pedro Casaldáliga, y numerosas profetizas y profetas que han vivido en continua persecución, víctimas de constantes amenazas y difamaciones, con humillaciones de todo tipo. Todos ellos y todas ellas han sido implacables e incontenibles en su profetismo. Y no podía ser de otra manera, su modelo ha sido siempre Jesús, cuya vida en la tierra fue signo de contradicción. Pero como Él lo hizo, todo esto lo han asumido en medio de una grande serenidad y paz interior, como ayer nos atestiguaban quienes hablaron de Don Pedro Casaldáliga, llenos y llenas de un ‘amor subversivo', como Don Pedro considera el amor que inspira a los profetas para defender la justicia y el derecho en esta tierra. Este amor subversivo busca, por todas las formas, en este momento de la historia, que las y los excluidos se integren en la construcción de la comunidad humana, con toda la riqueza que poseen en la sabiduría que les caracteriza, por ser las y los preferidos en el Reino de Dios.

En una actitud de constante vigilancia, tenemos que leer los signos de los tiempos, para escuchar en ellos la voz de Dios.

Decía también a la gente: "Cuando veis una nube que se levanta en el occidente, al momento decís: "Va a llover", y así sucede. Y cuando sopla el sur, decís: "Viene bochorno", y así sucede. ¡Hipócritas! Sabéis explorar el aspecto de la tierra y del cielo, ¿cómo no exploráis, pues, este tiempo? "¿Por qué no juzgáis por vosotros mismos lo que es justo?"

Las seguidoras y los seguidores de Jesús, no podemos seguir tragándonos las explicaciones superficiales con las que las y los poderosos de este mundo, justifican los sistemas creados por ellas y ellos, para desplazar del acceso al bienestar y a la vida digna a miles de millones de personas. Todo ello mediante la instrumentación de estructuras bien calculadas, en orden a propiciar las condiciones que en estos momentos, en forma progresiva, provoca la globalización de la desigualdad mediante la inducción de la pobreza, cuya mancha cada día se extiende a espacios poblacionales y geográficos más amplios, por todo el planeta.

Más adelante, el Evangelio de Lucas, nos transmite unas palabras donde Jesús advierte de las consecuencias que lleva consigo la frivolidad que atrofia la capacidad de las personas para comprender correctamente la falta de respeto y la violación de derechos contra las minorías de la sociedad, a quienes se les considera personas insignificantes. Debido a esto no damos la suficiente importancia a los acontecimientos que les dañan, al punto de llevarles incluso a una muerte desdichada. 45 Sin embargo Jesús nos advierte que si no reaccionamos ante los abusos que se cometen con seres humanos, por más insignificantes que ellos nos parezcan, vamos a perecer todas y todos, de la misma manera.

Si no hacemos nada por cambiar la situación de las cosas en este mundo tan injusto, los pobres serán testigos en nuestra contra delante de Dios
"Cuando vayas con tu adversario al magistrado, procura en el camino arreglarte con él, no sea que te arrastre ante el juez, y el juez te entregue al alguacil y el alguacil te meta en la cárcel. Te digo que no saldrás de allí hasta que no hayas pagado el último céntimo".

En el Evangelio de Mateo, estas palabras de Jesús están colocadas en un contexto diferente, que tiene que ver con las ofrendas que se llevan al altar del Templo. Jesús nos dice que, si cuando estemos ante un altar para realizar un acto de culto a Dios, recordamos que alguna persona tiene algo contra nosotros, dejemos la ofrenda sobre el altar, y vayamos a reconciliarnos primero con la persona ofendida por nosotros, y luego podemos regresar a realizar nuestro rito sagrado.

El contexto en el que pone el Evangelio de Lucas estas palabras de Jesús, que se refiere a la lectura atenta que debemos hacer de los signos de los tiempos, pone una advertencia mucho más exigente, porque ya no se trata de que nos tenemos que reconciliar con un solo individuo que fue ofendido. El Evangelio de Lucas, al contextualizar estas palabras dentro de la lectura atenta a los signos de los tiempos que nos recomienda Jesús, nos pone ya ante una multitud de personas dañadas por los sistemas políticos y económicos que atentan contra la vida humana de manera sistemática y recurrente, produciendo múltiples injusticias y desigualdades sociales.

Cuando nos ponemos delante de Dios para realizar nuestros ritos sagrados, tenemos que volver la mirada a nuestro alrededor y contemplar los rostros sufrientes que nos interpelan, mirar las penalidades de las víctimas de la
migración forzada y ver los rostros de la mujeres y los niños esclavizados por el jugoso negocio de la trata de personas. Ante nosotras y nosotros aparece el rostro de los padres de familia que no tienen nada de recursos para atender sus hogares, porque están desocupados o bien, porque los explotan por salarios miserables, si es que tienen un trabajo. Los rostros de esas mujeres pobres, de esos hombres pobres y de las niñas y los niños que mueren antes de tiempo, o bien, estas últimas y estos últimos están condenadas y condenados a ser unas y unos parias, porque no tuvieron alimentación adecuada, cuando debían consumir todo lo necesario que su organismo necesitaba, para tener la suficiente capacidad de atención y retención en los procesos de aprendizaje, y tal vez ni tendrán la oportunidad de asistir a una escuela.

Ante nuestros ojos están las víctimas de los sistemas injustos que excluyen, marginan y dejan tirada por el camino a tanta gente; ante ellas se levanta un muro infranqueable, que les obliga a permanecer en niveles infrahumanos de vida durante toda su existencia en esta tierra. Con todas estas personas nos tenemos que reconciliar, mientras vamos compartiendo con ellas y ellos este tramo de la historia humana. Jesús nos urge en las palabras suyas que estamos comentando, a que nos reconciliarnos con ellas y ellos, antes de llegar ante el Magistrado, y tal reconciliación lleva consigo la reparación de la justicia. En las palabras de Jesús entendemos bien que el Magistrado es Dios, quien dispuso todos los recursos del mundo para el bienestar de todas las mujeres y todos los hombres que, a través de la historia, poblarían el mundo.

La restitución de la justicia hacia las y los pobres de la tierra, lleva consigo trabajar por la transformación de las estructuras injustas, establecidas a través de modelos sociales impuestos, en orden a concentrar en unas cuantas manos los recursos destinados al bienestar de todos los habitantes de la tierra.

Si nosotras o nosotros no asumimos nuestra responsabilidad con toda esa gente, trabajando para que las cosas cambien, y se establezcan modelos políticos y económicos justos, que promuevan la vida plena dispuesta por Dios para todas sus hijas y todos sus hijos, mediante la justicia y el respeto a los derechos inherentes a la dignidad de las personas y de los pueblos, condiciones indispensables para que vivamos en paz y armonía entre nosotras y nosotros, si no trabajamos por esa necesaria transformación del mundo, y esta es una advertencia de Jesús, los pobres serán nuestros acusadores ante el Magistrado y Juez supremo, que es Dios, porque no hicimos nada por ellos.

Pero Jesús nos dice que se puede dar el caso de que sean los pobres quienes hablen por nosotras y nosotros, cuando comparezcamos ante el Juez Supremo, si nos pusimos a su servicio en esta tierra, en el tiempo oportuno. Y para animarnos a ello, Jesús nos dejó la parábola del rico epulón y el pobre Lázaro, para ayudarnos a no permanecer indiferentes ante los sufrimientos de los pobres del mundo, sino que nos pongamos a trabajar para remediarlos, y no de manera paliativa, sino por medio de una transformación profunda en las estructuras que producen a los millones de Lázaros en el mundo de hoy.

CONCLUSIÓN

San Pablo dice en la Primera Carta a los Corintios: "Miren hermanos quienes han sido llamados: entre ustedes no hay muchos sabios humanamente hablando, ni muchos poderosos, ni muchos nobles, por el contrario, Dios ha elegido a los locos del mundo para humillar a los sabios, Dios ha elegido a los débiles del mundo para humillar a los fuertes. Dios ha elegido a la gente sin importancia, a los despreciables del mundo, para anular a los que valen algo. Así nadie podrá gloriarse frente a Dios".

Santiago, por su parte, en su carta recrimina que en la comunidad se haga distinción de personas. No acepta que al que entre elegantemente vestido a la reunión de la comunidad se le ponga en lugar especial, y al pobre, se le mande a sentar en el piso,51 y concluye su reproche con estas palabras: "¿no están haciendo acaso distinciones entre ustedes y actuando como jueces malintencionados? Escuchen, hermanos muy queridos: ¿Acaso Dios no ha elegido a los pobres de este mundo para enriquecerlos en la fe y hacerlos herederos del Reino que ha prometido a los que lo aman? Y sin embargo, ¡ustedes desprecian al pobre! ¿No son acaso los ricos los que los oprimen a ustedes y los hacen comparecer ante los tribunales? ¿No son ellos los que blasfeman contra el Nombre tan hermoso que ha sido pronunciado sobre ustedes? Por lo tanto, si ustedes cumplen la Ley por excelencia que está en la Escritura: ‘Amarás a tu prójimo como a ti mismo', proceden bien. Pero si hacen acepción de personas, cometen un pecado y son condenados por la Ley como transgresores".52
Ambos textos reflejan el cuidado que tenía la primera comunidad cristiana de que no se diera diferencia alguna entre los discípulos de Jesús, en cuanto a la común dignidad que toda persona tiene en la presencia de Dios. Guardaban muy bien aquellas palabras de Jesús: "En cuanto a ustedes, no se hagan llamar ‘maestro', porque no tienen más que un Maestro y todos ustedes son hermanos. A nadie en el mundo llamen ‘padre', porque no tienen sino uno, el Padre celestial. No se dejen llamar tampoco ‘doctores, porque sólo tienen un Doctor, que es el Mesías.53 Cuando Jesús habló de este aspecto a sus seguidores, lo hizo para que no imitaran la actitud de las autoridades religiosas de su tiempo, a quienes les gustaba marcar claramente el nivel religioso y social en el que ellos solían colocarse, por encima del resto del pueblo.

Por eso San Pablo resalta la composición de la comunidad de Jesús, donde todos provienen de un nivel semejante, que no son ni sabios, ni poderosos, ni nobles, y agrega que Dios lo quiso así, para que nadie pueda gloriarse ante Él, es decir, nadie llega a formar parte de la comunidad cristiana por mérito propio alguno de modo que, la comunidad cristiana tiene como condición esencial la igual dignidad de todas y todos, porque ante Dios nadie puede gloriarse de algo que lo ponga por encima de las demás hermanas y los demás hermanos. Esta verdad teológica la tenían muy clara las primeras comunidades cristianas.

La Carta de Santiago nos ayuda a entender la radicalidad de esta verdad teológica. El autor de la carta reacciona fuertemente ante la acepción de personas que se hace dentro de las comunidades cristianas, y afirma "Si ustedes cumplen la Ley por excelencia que está en la Escritura: ‘Amarás a tu prójimo como a ti mismo', proceden bien. Pero si hacen acepción de personas, cometen un pecado y son condenados por la Ley como transgresores". El mandamiento del amor, formulado por Jesús en los términos del libro del Deuteronomio, lleva implícito el concepto de la común dignidad de la persona humana. El autor de esta carta en el texto que nos ocupa, expresa una doble condena de la práctica de la acepción de personas en la comunidad cristiana, considera a quienes la practican "jueces malintencionados" (v. 4) y "condenados por la Ley como transgresores" (v. 9).

En este mandamiento del amor recíproco Jesús puso el fundamento de la identidad de la comunidad de sus discípulos y discípulas ante el mundo, afirmando que ese sería el signo distintivo por el que el mundo nos reconocería como discípulos suyos.54 El complimiento de este mandamiento lleva consigo el conservar, vivir y respetar diáfanamente el aprecio y el respeto a la común dignidad entre nosotras y nosotros.

El Concilio Ecuménico Vaticano II en la Constitución Lumen Gentium habla sobre la común dignidad de todas las bautizadas y los bautizados en la Iglesia,.55 Este principio de la Común dignidad entre las y los bautizados está en concordancia con la dignidad común de que gozan todos los seres humanos en el mundo. Y no podía ser de otro modo, pues la gracia de Cristo a la que participamos, efecto de la salvación que él nos da por el misterio de su muerte y resurrección, supone la naturaleza humana que nos es propia, con la dignidad que le otorgó nuestro Creador y, si bien esta gracia que el Espíritu Santo comunica a quienes por la profesión de fe ingresamos a la Iglesia por el bautismo, la común dignidad que poseemos con todos los miembros de la familia humana queda fortalecida para vencer el mal en nosotras y nosotros mismos y en el mundo, por medio de la acción del Espíritu en nosotros, sin embargo, la dignidad correspondiente a nuestra condición de personas permanece igual a la que poseen todos los seres humanos, con quienes compartimos la vida en el mundo.

El recorrido que hemos hecho, al reflexionar el Evangelio de San Lucas en los Caps. 11 y 12, nos ha llevado a entender, que para Jesús esta común
dignidad de la que participamos los hombres y mujeres de cualquier condición, raza, religión o pueblo, otorga los mismos derechos y las mismas obligaciones en la construcción del mundo y de la historia. Esos derechos que tenemos todas y todos por igual, tienen como fundamento la dignidad humana, que es inherente a nuestra naturaleza común e idéntica en cada ser humano y, como tales derechos son inherentes a la dignidad de nuestra naturaleza, cada ser humano está obligado a respetarlos en sus semejantes.

Teniendo en cuenta la palabra de Jesús el convencimiento de la Iglesia desde sus inicios acerca de esta igualdad de derechos, lo reflejan tanto las narraciones del libro de los Hechos de los Apóstoles56, como los textos de la primera Carta a los Corintios de San Pablo y la carta de Santiago a los que nos referimos antes. Por ello San Pablo dice tajantemente que Dios sabiamente llamó a su comunidad a personas que no tenían de que gloriarse ante Dios, engañadas por los criterios del mundo, que hacen creer que el poder que da el dinero, o un rango de nobleza, o el acceso a un conocimiento humano especializado, les concede un mayor rango de dignidad ante quienes no tienen eso. Dios llamó en principio a quienes ni son sabios, ni tienen poder por nada, ni rangos de nobleza, de ese modo todos lo único que poseían era la verdadera y propia dignidad que es igual para todas y todos.

Y no es que a la comunidad de Jesús no fueran a ingresar nobles, o ricos, o entendidos de las ciencias de este mundo; de ninguna manera, sí iban a poder entrar, como lo pueden hacer también hoy, pero el fermento que Jesús crea en una comunidad humana verdadera como es la de los discípulos del Reino, es un vehículo pedagógico para que esas personas, que viven engañadas por las lisonjas del mundo, y consideran que son más importantes que los demás, y movidos por sus engaños aniquilan a seres humanos, les despojan y humillan, al ingresar a una comunidad cristiana verdadera, redimensionen su vida dentro del orden de la verdad y del amor a sus semejantes, ayudados por esa comunidad que vive en la justa medida la verdad sobre el ser humano y su dignidad, dentro de los valores del Reino. Desde una nueva mentalidad tales personas se integrarán al trabajo de construir una comunidad humana verdadera, en el amor y respeto a la vida y dignidad de las y los demás.

Esa misma razón tiene el autor de la Carta de Santiago, al no permitir que se hiciera acepción de personas por razones del vestido de lujo de algunos y el atuendo pobre de otros. Los dos reproches que hace Santiago, como ya señalamos arriba, tienen que ver con esta igualdad en la dignidad de cada una de las personas.

Desde todos estos datos que hemos recogido de la palabra de Jesús en el Evangelio de San Lucas, y lo que aprendimos de los textos de los demás Evangelio y de otros escritos apostólicos a los que acudimos para profundizar en la palabra de Jesús, podemos comprender el enorme giro que dio la Iglesia latinoamericana al hacer una opción decidida por los pobres, sin caer en la tentación de evangelizarlos solamente como objetos de nuestro quehacer pastoral, sino con el firme propósito de ir a leer el Evangelio con ellos, aprender de ellos, incorporarlos a nuestras estructuras pastorales de propuesta, de construcción de las decisiones y de ejecución de las acciones,
como ya dije antes, esta decisión nos transportó a redimensionar de manera coperniquiana nuestra visión y nuestro ser Iglesia.

Pasamos de una Iglesia autorreferencial, que se sentía el centro del mundo, a una Iglesia servidora, especialmente de los más abandonados, con interés por los que se han alejado de ella y los que siempre han vivido lejos de ella. Hemos pasado de una lectura del Evangelio, de manera individualista, a una lectura con sentido comunitario. Con los pobres incorporados a nuestras estructuras pastorales, hemos entendido que la Iglesia no se construye solamente para sí misma, sino que debe responder a las necesidades del mundo y de la historia.
Con los pobres en nuestros Consejos y Equipos pastorales, el Evangelio extiende su luz a las calles y a las barriadas, a las fábricas y los mercados, a las escuelas y a las universidades; a los espacios de donde se construyen las decisiones en el orden político y en el económico; también el Evangelio lanza su luz ahí donde se deciden las políticas públicas y se escogen los candidatos de los partido; también empezamos a mirar como se estructuran las campañas electorales y como se cocinan los procesos de elección para los puestos públicos. También sabemos que pasa en las cárceles y lo que sucede en los hospitales y en los psiquiátricos. Con los pobres sabemos donde corre la droga, donde se la venden a los jóvenes, quienes tienen desaparecidos y quienes tienen asesinados, encarcelados y torturados.

Con los pobres entendemos para qué dejó Jesús en la tierra a su Iglesia, aprendemos a leer el Evangelio entrelazado con la historia humana y conocemos el porqué de la Eucaristía y la gracia que se nos comunica en la vida sacramental. Aprendemos a orar a un Dios vivo, cercano, que consuela y acompaña, que se hace presente en el corazón de las sencillas y sencillos, y que mantiene el el calor humano entre mucha gente insignificante, que solidariamente se apoyan entre ellos, en sus tristezas y angustias y participan también de la fiesta y se gozan de los éxitos del vecino y la vecina, del amigo y de la amiga.

EN RESÚMEN: JUNTO A LOS POBRES, DENTRO DE NUESTRAS COMUNIDADES ECLESIALES, ENTENDEMOS TODO LO QUE DIOS LES REVELA SOLAMENTE A ELLOS, ACERCA DEL REINO DE LOS CIELOS, DEL VERDADERO SENTIDO DE LA VIDA HUMANA Y DE UN ORDEN SOCIAL JUSTO. ENTRE ELLOS DISTINGUIMOS LO QUE ES JUSTO Y LO QUE NO LO ES. DESDE LA OPCIÓN POR ELLOS ENTENDEMOS COMO FUNCIONAN LAS ESTRUCTURAS POLÍTICAS Y ECONÓMICAS QUE PROVOCAN EL HAMBRE, LA VIDA MISERABLE ENTRE BARRACAS DE TANTA GENTE, ETC. ENTENDEMOS CON TODA CLARIDAD EL EVANGELIO. PARA LEER CON ACIERTO LOS SIGNOS DE LOS TIEMPOS.

Ponencia de Fr. Raúl Vera, O.P., Obispo de Saltillo, México
Congreso “Teología de la Liberación Hoy”
Asociación Juan XXIII
Madrid, 7 de Septiembre, 2013