MONS. GONZALO LOPEZ M.

MONS. GONZALO LOPEZ M.

miércoles, 31 de julio de 2013

Jóvenes cristianos, protagonistas

Pedro Pierre

El viaje del papa Francisco a Brasil por la Jornada Mundial de la Juventud concluyó. Tal vez lo más importante sea que les llamó a ser los protagonistas de cambios, tanto en la Iglesia como en la sociedad. Es muy claro y contundente: “Quisiera decir una cosa. ¿Qué es lo que espero como consecuencia de la Jornada de la Juventud? Espero lío. Que acá dentro lío va a haber, que acá en Río lío va a haber; pero quiero lío en las diócesis, quiero que se salga, quiero que la Iglesia salga a la calle, quiero que nos defendamos de todo lo que sea mundanidad, de lo que sea instalación, de lo que sea comodidad, de lo que sea clericalismo, de lo que sea estar encerrados en nosotros mismos, las parroquias, los colegios. Las instituciones son para salir, si no salen se convierten en una ONG... ¡y la Iglesia no puede ser una ONG!”. Luego insistió el Papa: “Por favor, ¡no licúen la fe en Jesucristo!, hay licuado de naranja, hay licuado de manzana, hay licuado de banana pero, por favor, ¡no tomen licuado de fe!”.
 
Relaciono este mensaje con el sacramento de la confirmación donde los jóvenes se comprometen a vivir activamente su bautismo. Además, la confirmación compromete, sobre todo, a los adultos para que vayan discerniendo qué les pide el Espíritu de Jesús a través de los jóvenes. Estamos poco acostumbrados los adultos a que los jóvenes sean los protagonistas de los cambios; preferimos la tranquilidad: ¡Siempre se ha hecho así!
 
El papa Francisco nos advirtió: “Los jóvenes son la ventana por la que entra el futuro”. Hoy el futuro llega rapidísimo y los cambios no esperan.
 
En su mensaje, el Papa no solamente invita a los jóvenes a ser protagonistas de “una Iglesia, y para los pobres”, sino que les da pautas para emprender activamente este compromiso. El camino es, según el Papa, el de “las Bienaventuranzas y de Mateo 25”, que nos presenta las materias de evaluación de nuestra vida: “He tenido hambre,… sed,… y me han dado de comer y beber… porque lo que hicieron a uno de mis hermanos más pequeños, a mí me lo hicieron”. Concluyó: “Con esto basta… Entonces, los jóvenes tienen que salir, tienen que hacerse valer, los jóvenes tienen que salir a luchar por los valores… No se dejen excluir. ¿Está claro?”.
 
Para que no haya susto innecesario en la Iglesia, el Pontífice añadió: “Que me perdonen los obispos y los curas, si alguno después les arma lío a ustedes, pero es el consejo”.
 
En su tiempo decía Jesús: “Ánimo, he vencido al mundo de la maldad”.

¿ U N A P R I M A V E R A V A T I C A N A ? Hans KUNG

 
La primavera árabe ha sacudido a toda una serie de regímenes autocráticos. Con la renuncia del papa Benedicto XVI y la elección del papa Francisco ¿podría suceder algo parecido también en la Iglesia católica,
Evidentemente, el sistema de la Iglesia católico-romana es muy diferente de los imperantes en Túnez y Egipto, para no hablar de monarquías absolutas como Arabia Saudí. En todos estos países, las reformas habidas hasta ahora a menudo no son más que concesiones menores, e incluso éstas se hallan con frecuencia amenazadas por aquellos que, en nombre de la tradición, se oponen a cualquier tipo de reformas progresivas. En Arabia Saudí, en realidad, muchas de las tradiciones solo tienen un par de siglos de antigüedad. La Iglesia católica, en cambio, pretende basarse en tradiciones que se remontan veinte siglos atrás, al propio Jesucristo.
¿Es verdadera esta pretensión? De hecho, a lo largo de su primer milenio, la Iglesia se las arregló excelentemente bien sin el papado monárquico-absolutista que hoy damos por sentado. No fue hasta el siglo XI cuando una «revolución desde arriba», comenzada por el papa Gregorio VII (la «reforma gregoriana»), introdujo las tres características destacadas que hasta hoy definen el sistema romano, a saber: el papado centralista-absolutista, el juridicismo clerical y el celibato obligatorio del clero.
Los esfuerzos por reformar este sistema realizados por los concilios reformadores del siglo XV, por los reformadores protestantes y católicos del siglo XVI, por los promotores de la Ilustración y la Revolución francesa en los siglos XVII y XVIII y, más recientemente, por los campeones de una teología liberal-progresista en los siglos XIX y XX, solo obtuvieron un éxito parcial. Incluso el concilio Vaticano II, entre 1962 y 1965, si bien abordó muchas de las preocupaciones expresadas por reformadores y críticos modernos, resultó disminuido en la práctica por el poder de la curia pontificia y no logró imponer más que unos pocos de los cambios que se reclamaban. Hasta el día de hoy, la curia -que en su figura actual es una criatura del siglo undécimo- es el principal obstáculo a cualquier reforma a fondo de la Iglesia católica, a toda reconciliación sincera con las demás Iglesias cristianas y las religiones mundiales, y a cualquier entendimiento crítico y constructivo con el mundo moderno. Para empeorar las cosas, con el apoyo de la curia, bajo los dos papas anteriores, tuvo lugar un retorno fatal a las viejas actitudes y prácticas absolutistas.
¿Se ha preguntado Jorge Mario Bergogliopor qué, hasta ahora, ningún papa se había atrevido a tomar el nombre de Francisco? Este jesuita argentino de raíces italianas era muy consciente, en cualquier caso, de que al elegir este nombre estaba reavivando la memoria de Francisco de Asís, famoso por salirse de la sociedad del siglo XIII. De joven, Francisco, hijo de un rico comerciante de telas de Asís, llevó la vida agitada y mundana típica de los jóvenes acomodados de la ciudad. Luego, de repente, a los veinticuatro años, unas cuantas experiencias le llevaron a renunciar a familia, riqueza y carrera. En un gesto dramático ante el tribunal del obispo de Asís, se despojó de sus suntuosos vestidos y los arrojó a los pies de su padre.
Sorprende ver cómo el papa Francisco, desde el momento de su elección, ha optado claramente por un nuevo estilo totalmente diferente del de su antecesor: no luce ya la dorada mitra con joyas, ni viste la capa roja ribeteada con armiño, ni calza los rojos zapatos hechos a medida, ni lleva el gorro rojo con bordes de armiño, ni tampoco se sienta en el trono papal decorado con la triple corona, emblema del poder político de los papas.
Igual de sorprendente es la manera en que el nuevo papa se abstiene conscientemente de hacer gestos melodramáticos y de emplear una retórica hinchada; habla el lenguaje de la gente de la calle, como haría un laico, si a los laicos Roma no les tuviese prohibido predicar.
Y sorprende, en fin, cómo el nuevo papa recalca su lado humano: pidió a la gente que rezara por él antes de darle la bendición; como cualquier otro cardenal, pagó de su bolsillo la factura del hotel tras su elección; mostró su solidaridad con los cardenales montándose con ellos en el mismo autobús para regresar a la residencia que compartían y despidiéndose luego cordialmente de ellos. El Jueves Santo fue a una cárcel local para lavar los pies a jóvenes convictos, incluida una mujer… musulmana. A todas luces, está mostrando que es un hombre con los pies en el suelo.
Todo esto hubiera agradado a Francisco de Asís, y es exactamente lo contrario de todo lo que defendía el papa coetáneo, Inocencio III (1198-1216), el pontífice más poderoso de la Edad Media. En realidad, Francisco de Asís representa la alternativa al sistema romano que ha dominado la Iglesia católica desde las postrimerías del primer milenio. ¿Qué hubiera sucedido si Inocencio III y su entorno hubieran escuchado a Francisco y descubierto de nuevo las exigencias del Evangelio? No hay por qué tomar estas exigencias tan al pie de la letra como hizo Francisco; lo que cuenta es el espíritu que hay detrás de ellas. Las enseñanzas del Evangelio representan un poderoso desafío al sistema romano: esa estructura de poder centralizada, juridificada, politizada y clericalizada que ha dominado la Iglesia de Cristo en Occidente desde el siglo XI.
Así pues, ¿qué debería hacer el nuevo papa? La gran cuestión que tiene por delante es qué postura adoptar en lo relativo a una reforma seria de la Iglesia. ¿Llevará finalmente a cabo las reformas desde hace mucho pendientes y bloqueadas en las últimas décadas? ¿O dejará que las cosas sigan el curso que tomaron bajo sus predecesores? En ambos casos, el desenlace es claro:
-          Si se embarca en un cauce de reformas, encontrará un amplio apoyo incluso más allá de las fronteras de la Iglesia católica.
-          Si continúa con el actual cercenamiento, el clamor del «levantaos y rebelaos» (el ¡Indignaos! de Stéphane Hessel) en la Iglesia católica irá en aumento e incitará a las personas a actuar por su cuenta, a iniciar reformas «desde abajo», sin la aprobación de la jerarquía y a menudo contra cualquier intento de frustrarlas. En el peor de los casos, la Iglesia católica vivirá una nueva edad de hielo en vez de una primavera, y correrá el riesgo de quedar reducida a una mera secta, con un elevado número de miembros, sí, pero sin ninguna relevancia social y religiosa.
No obstante, tengo fundadas esperanzas de que las preocupaciones que expreso en ¿tiene salvación la Iglesia? serán tomadas en serio por el nuevo papa. Usando la analogía médica que sirve de motivo central al libro, diré que la única alternativa que le queda a la Iglesia ante el "suicido asistido” es una "cura radical”. Esto significa más que un nuevo estilo, un nuevo lenguaje o un nuevo tono colegial. Significa sacar adelante reformas radicales, durante mucho tiempo postergadas, de la estructura de la Iglesia y revisar urgentemente las obsoletas e infundadas posiciones dogmáticas y éticas que impusieron sus predecesores.
 
De Enrique OF Chile. 16 de julio de 2013.

 

lunes, 29 de julio de 2013

Cuando oréis, decid: Padre celeste santifica tu nombre.


DOMINGO  17  (C)

(Gen 18,20-32) "Si hay diez inocentes en la ciudad, ¿la destruirás?
(Col 2,12-14) Fuisteis sepultados con Cristo y habéis resucitado con él
(Lc 11,1-13) "Cuando oréis, decid: Padre celeste santifica tu nombre.
 
El Padrenuestro es mucho más que una oración de petición. Es un resume de las relaciones de un ser humano con el absoluto, consigo mismo y con los demás. Es muy probable que el núcleo de esta oración se remonte al mismo Jesús, lo cual nos pone en contacto directo con su manera de entender a Dios. El Padrenuestro nos trasmite, en el lenguaje religioso de la época, toda la novedad de la experiencia de Jesús. La base de ese mensaje fue una experiencia única de Dios como “Abba”, y la experiencia de ser Hijo.

Entendido literalmente, el Padrenuestro no tiene para nosotros mucho sentido. Ni Dios es padre en sentido literal; ni está en ningún lugar, llamado cielo; ni podemos santificar su nombre, porque no lo tiene; ni tiene que venir su Reino de ninguna parte, porque está siempre en todos y en todo; Ni su voluntad tiene que cumplirse, porque se cumple siempre aunque no queramos nosotros. Ni tiene nada que perdonar, mucho menos, puede tomar ejemplo de nosotros para hacerlo; ni podemos imaginar que sea Él el que nos induzca a pecar; ni puede librarnos del mal, porque eso depende solo de nosotros.

Es imposible abarcar todo el padrenuestro en una homilía. Cuentan de Sta. Teresa que al ponerse a rezar el padrenuestro, era incapaz de pasar de la primera palabra. En cuanto decía “Padre” caía en éxtasis... ¡Qué maravilla! Efectivamente, esa palabra es la clave para adentrarnos en lo que Jesús vivió de Dios. Comentar esa sola palabra nos podía llevar varias horas de meditación. De todas formas, vamos a repasarlo todo brevemente.

Padre. Llamar a Dios Padre, fue la gran revelación de Jesús. El “Abba” es la piedra maestra de todo su mensaje. En los evangelios se pone una sola vez en labios de Jesús, pero lo hace con tal rotundidad, que se ha convertido en resumen de todas las enseñanzas de Jesús. Es una fuente inagotable de vivencias. El descubrir a Dios como Papa supone la situación de un niño pequeño, que ni siquiera sabe lo que debe pedir. Esta actitud es muy distinta de la nuestra que nos comportamos como personas mayores que podemos decir a Dios lo que nos debe dar en cada momento. La aparente oración debe convertirse en confianza absoluta en aquel que sabe mejor que yo mismo lo que necesito y está siempre dándomelo.

Dios es Padre en el sentido de origen y fundamento de nuestro ser, no en el sentido de dependencia biológica. Queremos decir mucho más de lo que esas palabras significan, pero no tenemos el concepto adecuado; por eso tenemos que intentar in más allá de las palabras. Procedemos de Él sin perder nunca esa dependencia, que no limita mis posibilidades de ser, sino que las fundamenta absolutamente. El padre natural, da en un momento determinado la vida biológica. Dios nos está dando constantemente todo lo que somos y tenemos.

Hay que eliminar de Dios la idea del padre dominador y represor, que ha veces le hemos atribuido y que nos ha llevado a proyectar sobre Él los complejos que con frecuencia sufrimos con relación al padre natural. No podemos proyectar sobre Dios la idea negativa de padre que aplicamos al padre biológico. Por eso decimos hoy que Dios es también Madre. No se trata de un superficial progresismo. Se trata de superar la literalidad de las palabras y de tomar conciencia de que Dios es más de lo que podemos decir y pensar de Él.

El concepto de padre, es siempre relativo. Hace referencia a un hijo. No hay padre si no hay hijo; y no puede haber hijo si no hay padre. Para la cultura semita, Padre era, sobre todo, el modelo a imitar por el hijo. Este es el verdadero sentido que da Jesús a su advocación de Dios como Padre. “Mi alimento es hacer la voluntad de mi Padre” Cuando Jesús dice que no llaméis a nadie padre, quiere decir que el único modelo a imitar por el seguidor de Jesús, es únicamente el mismo Dios. Si todos somos hijos, todos somos hermanos y debemos comportarnos como tales. Ser hermano supone el sentimiento de pertenencia a una familia y de compartir todo lo que se tiene y lo que se es.

Que estás en el cielo. Esta frase no está en Lc. Pero necesita explicación. Juan Pablo II dejó dicho, con toda claridad, que el cielo no era un lugar, sino un estado. Había que traducir: Padre celeste que estás en toda criatura. La verdad es que no puede estar en otro sitio ni de otra manera. Otra traducción podía ser: Que no puedes dejar de ser lo que eres. Pensar que Dios nos espera en el cielo, ha arruinado la posibilidad de vivir a tope en la tierra.

Santificado sea tu nombre. Ya sabéis que aquí “nombre” significa persona, ser. Nada ni nadie puede añadir nada a Dios. Está siempre colmado su ser y no se puede añadir ni una gota más. Lo que quiere decir es que nosotros debemos descubrir esa presencia en nosotros y en los demás. Debemos vivir esa realidad y  debemos darla a conocer a los demás tal como es, a través de nuestra propia existencia. Santificamos su nombre cuando somos lo que tenemos que ser, respondiendo a las exigencias más profundas de nuestra naturaleza.

Venga tu reino. El Reino es la idea central del mensaje evangélico. Pero el mismo Jesús nos dijo que no tiene que venir de ninguna parte ni está aquí ni está allí, está dentro de vosotros.  Nuestra tarea consiste en descubrirlo y manifestarlo en la vida con nuestras obras. Debemos contribuir a que ese proyecto de Dios, que es el Reino, se lleve a cabo en nuestro mundo de hoy. Todo lo que tiene que hacer Dios para que su Reino llegue, ya está hecho. Al expresar este deseo, nos comprometemos a luchar para que se haga realidad.

Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Un lugar contrario a la tierra, donde se cumple su voluntad no es inteligible. Dios no tiene voluntad. Es un ser simplicísimo que no puede tener facultades o potencias. La voluntad de Dios es su propio ser que se plasma y se manifiesta en cada criatura, es decir, en todas las personas y cosas. La voluntad de Dios no es un añadido que se hace realidad en el tiempo. Nosotros si podemos manifestar esa naturaleza de Dios en el tiempo acomodándonos a las exigencias de nuestro propio ser.

Danos cada día nuestro pan de mañana. Dios no puede dejar de darnos todo lo que necesitamos para ser nosotros mismos. Sería ridículo un dios que se preocupara solo del que se le pide y se olvidara del que no le pide nada. No se trata solo del pan o del alimento en general, sino de todo lo que el ser humano necesita, tanto lo necesario material como lo espiritual. Jesús dijo: “Yo soy el pan de Vida”. Al pedir que nos dé el pan de mañana, estamos manifestando la confianza en un futuro que se puede adelantar.

Perdónanos, que también nosotros perdonamos. Sería ridículo (Abrahán en la primera lectura) que nosotras pudiéramos ser ejemplo de perdón para Dios. Más bien deberíamos aprender a perdonar, pero Dios no perdona. En Dios los verbos no se conjugan, porque no tiene tiempos ni modos. Dios es perdón. El descubrir que Dios me sigue amando sin merecerlo es la clave de toda relación con Él y con los demás. Si perdonamos es señal de que hemos descubierto y aceptado el perdón (amor) de Dios.

No nos dejes ceder a la tentación También esta formulación es complicada. Tanto el griego como el latín apuntan a que no nos induzca a pecar el mismo Dios, lo cual no tiene ni pies ni cabeza. Los intentos que se hacen al traducirlo no terminan de aclarar los conceptos. Pensar que Dios puede dejarnos caer o puede hacer que no caigamos es ridículo. La única manera de no caer es precisamente la oración, es decir, la toma de conciencia, (conocimiento) de lo que verdaderamente soy y lo que es Dios.

Líbranos del mal. La frase tiene su sentido, pero su significado está más allá de la letra. Si Dios pudiera librarnos del mal y no lo hiciera, no sería Dios. La única manera de librarnos del mal es el conocimiento. Todo el mensaje de Jesús está encaminado a librarnos del mal, es decir, del engaño, del error, de la mentira. No hay manera de librarnos del más sin el conocimiento del bien. Si yo supiera lo que es bueno o malo para mí, nunca elegiría el mal.

Resumen: Dios es Padre-Madre de todos y de cada uno. En realidad es mucho más que padre y madre, porque nos lo está dando todo en cada instante de nuestra vida.
 
 

Meditación-contemplación


 

Dios es Abba.

Como Padre, es fundamento de todo lo que yo soy.

De mi ser material y de mi ser espiritual.

Mi existencia depende totalmente de Él en todo momento.

...........................

 

Como Padre es el único modelo al que debo imitar.

Mi plenitud consiste en imitarle.

Cuando sea capaz de experimentar que yo y el Padre somos uno,

Habrá terminado mi camino de perfección.

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Como padre de todos, todos participamos de lo que Él es.

Somos todos mucho más que hermanos.

Somos idénticos. Somos una sola cosa en Él.

Éste es el fundamento del amor que nos pide Jesús.

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jueves, 25 de julio de 2013

El programa de Francisco para la Iglesia: "Las Bienaventuranzas y Mateo 25. No necesitan leer otra cosa"

El Papa pide a los jóvenes argentinos que "hagan lío" en las calles y confiesa sentirse "enjaulado"
 

 
(Jesús Bastante).- En ocasiones, las palabras menos esperadas suelen ser las más relevantes. Eso ha ocurrido esta tarde, cuando después de abandonar la favela, Francisco se ha dirigido a la catedral de Río, donde ha mantenido un encuentro con cerca de 40.000 jóvenes argentinos. Ante los chicos y chicas de su patria, y muy emocionado, Francisco ha dado las claves de la Iglesia que pretende construir: "Las Bienaventuranzas y Mateo 25 (parábola de los talentos y el Juicio Final). Os vendrán bien. Éste es el protocolo con que nos van a juzgar. No necesitan leer otra cosa".
 
Las Bienaventuranzas y Mateo 25. Dos de las lecturas obligadas para cualquiera dispuesto a cambiar el mundo, y a no encerrarse tras los muros de una iglesia, sin salir a la calle. Todo un programa de servicio, todo un programa de gobierno.
 
Pero no se quedó ahí. Bergoglio, muy en su salsa (llegó a interrumpir en varias ocasiones a monseñor Arancedo, quien le presentó, para aplaudir a los jóvenes por estar dentro, "y a los que están fuera, mojándose con la lluvia"), dio otras tres claves, otros tres puntos que espera de la juventud cristiana.
 
La primera, "que hagan lío". "¿Qué es lo que espero como consecuencia de la JMJ? Espero lío. Que acá va a haber lío, sí... Pero quiero lío al salir de Río. Quiero lío en las diócesis, quiero que se salga fuera. Quiero que la Iglesia salga a la calle. Quiero que nos defendamos de todo lo que sea mundanidad, instalación, comodidad, clericalismo, estar encerrados en nosotros mismos. Si no salen, se convierten en una ONG. Y la Iglesia no puede ser una ONG", dijo el Papa ante una multitud enfervorecida.
 
Tanto, que el Papa casi pidió perdón: "Que me perdonen los obispos y los curas si alguno después le arman lío a ustedes". Pero no se frenó: "éste es mi consejo: gracias por el lío que puedan hacer".
 
En segundo lugar la lucha por la dignidad de todos, especialmente de "los dos polos de la vida, los jóvenes y los ancianos". "Esta civilización mundial se pasó de rosca. Es tal el culto que ha hecho al Dios dinero que estamos presenciando una filosofía y una praxis de exclusión", denunció Francisco, que criticó tanto la "eutanasia activa", como "la eutanasia cultural. También hay una exclusión de los jóvenes. Es una generación que no tiene la experiencia de la dignidad conseguida por el esfuerzo".
 
Por ello les pidió, "los jóvenes tienen que salir, hacerse valer, tienen que salir a lluchar por los valores". Y "los viejos", que "abran la boca y nos enseñen. Transmítannos la sabiduría de los pueblos".
 
"No claudiquen, ancianos, de ser la reserva cultural de nuestro pueblo, los que transmiten los valores y la memoria. Y ustedes (a los jóvenes) no se metan con los viejos, escúchenlos". Porque, "en este momento, ustedes, jóvenes y ancianos, están destinados al mismo destino: la exclusión. ¡No se dejen excluir!", bramó Francico.
 
Y la tercera, la autenticidad: "Es un escándalo que Dios se haya hecho uno de nosotros, que haya muerto en la cruz. La cruz sigue siendo escándalo, pero sigue siendo el único camino. Por favor, no licúen la fe en Jesucristo. No tomen licuado de fe: la fe es entera, no se licúa, es la fe en el hijo de Dios hecho hombre que murió por mi".
 
En resumen, y esto lo repitió hasta en tres ocasiones Francisco: "Hagan lío, no se dejen excluir ni excluyan, y no licúen la fe en Jesucristo". Y después, la gran lección, el gran consejo. "Las bienaventuranzas.... Léanlas que os vendrán bien. Leed Mateo 25 (los talentos). Que es el protocolo con que nos van a juzgar. No necesitan leer otra cosa".
 
Y, finalmente, una confesión. "Me da pena que estén enjaulados, pero les digo una cosa. Yo por momento siento 'qué feo que es estar enjaulado'. Los comprendo. Me hubiera gustado estar más cerca de ustedes pero comprendo que por razones de orden no puedo", y otra vez el escándalo de los jóvenes que, como pidió el Papa, tienen toda la pinta de "hacer mucho lío" a partir de ahora.
 
El acto finalizó con la petición de Francisco a los jóvenes: "Recen por mí. Necesito de la oración de ustedes", y la bendición de la imagen de la Virgen de Luján y la Cruz de San Francisco, que servirán para misionar por toda la Argentina. "No se olviden, hagan lío. Cuiden los dos extremos de la vida (ancianos y jóvenes) y no licúen la fe", y el Papa se despidió. Haciendo lío.

miércoles, 24 de julio de 2013

 
Exposición del Presidente Evo Morales ante la reunión de Jefes de Estado de la Comunidad Europea (6/30/2013)
 
Con lenguaje simple, que era trasmitido en traducción simultánea a más de un centenar de Jefes de Estado y dignatarios de la Comunidad Europea, el Presidente Evo Morales logró inquietar a su audiencia cuando dijo:
 
Aquí pues yo, Evo Morales, he venido a encontrar a los que celebran el encuentro.
 
Aquí pues yo, descendiente de los que poblaron la América hace cuarenta mil años, he venido a encontrar a los que la encontraron hace solo quinientos años.
 
Aquí pues, nos encontramos todos. Sabemos lo que somos, y es bastante. Nunca tendremos otra cosa.
 
El hermano aduanero europeo me pide papel escrito con visa para poder descubrir a los que me descubrieron. El hermano usurero europeo me pide pago de una deuda contraída por Judas, a quien nunca autoricé a venderme.
 
El hermano leguleyo europeo me explica que toda deuda se paga con intereses aunque sea vendiendo seres humanos y países enteros sin pedirles consentimiento. Yo los voy descubriendo. También yo puedo reclamar pagos y también puedo reclamar intereses. Consta en el Archivo de Indias, papel sobre papel, recibo sobre recibo y firma sobre firma, que solamente entre el año 1503 y 1660 llegaron a San Lucas de Barrameda 185 mil kilos de oro y 16 millones de kilos de plata provenientes de América.
 
¿Saqueo? ¡No lo creyera yo! Porque sería pensar que los hermanos cristianos faltaron a su Séptimo Mandamiento.
 
¿Expoliación? ¡Guárdeme Tanatzin de figurarme que los europeos, como Caín, matan y niegan la sangre de su hermano!
 
¿Genocidio? Eso sería dar crédito a los calumniadores, como Bartolomé de las Casas, que califican al encuentro como de destrucción de las Indias, o a ultrosos como Arturo Uslar Pietri, que afirma que el arranque del capitalismo y la actual civilización europea se deben a la inundación de metales preciosos!
 
¡No! Esos 185 mil kilos de oro y 16 millones de kilos de plata deben ser considerados como el primero de muchos otros préstamos amigables de América, destinados al desarrollo de Europa. Lo contrario sería presumir la existencia de crímenes de guerra, lo que daría derecho no sólo a exigir la devolución inmediata, sino la indemnización por daños y perjuicios.
 
Yo, Evo Morales, prefiero pensar en la menos ofensiva de estas hipótesis.
 
Tan fabulosa exportación de capitales no fueron más que el inicio de un plan ‘MARSHALLTESUMA”, para garantizar la reconstrucción de la bárbara Europa, arruinada por sus deplorables guerras contra los cultos musulmanes, creadores del álgebra, la poligamia, el baño cotidiano y otros logros superiores de la civilización.
 
Por eso, al celebrar el Quinto Centenario del Empréstito, podremos preguntarnos: ¿Han hecho los hermanos europeos un uso racional, responsable o por lo menos productivo de los fondos tan generosamente adelantados por el Fondo Indoamericano Internacional?
 
Deploramos decir que no.
 
En lo estratégico, lo dilapidaron en las batallas de Lepanto, en armadas invencibles, en terceros reichs y otras formas de exterminio mutuo, sin otro destino que terminar ocupados por las tropas gringas de la OTAN, como en Panamá, pero sin canal.
 
En lo financiero, han sido incapaces, después de una moratoria de 500 años, tanto de cancelar el capital y sus intereses, cuanto de independizarse de las rentas líquidas, las materias primas y la energía barata que les exporta y provee todo el Tercer Mundo.
 
Este deplorable cuadro corrobora la afirmación de Milton Friedman según la cual una economía subsidiada jamás puede funcionar y nos obliga a reclamarles, para su propio bien, el pago del capital y los intereses que, tan generosamente hemos demorado todos estos siglos en cobrar.
 
Al decir esto, aclaramos que no nos rebajaremos a cobrarle a nuestro hermanos europeos las viles y sanguinarias tasas del 20 y hasta el 30 por ciento de interés, que los hermanos europeos le cobran a los pueblos del Tercer Mundo. Nos limitaremos a exigir la devolución de los metales preciosos adelantados, más el módico interés fijo del 10 por ciento, acumulado solo durante los últimos 300 años, con 200 años de gracia.
 
Sobre esta base, y aplicando la fórmula europea del interés compuesto, informamos a los descubridores que nos deben, como primer pago de su deuda, una masa de 185 mil kilos de oro y 16 millones de plata, ambas cifras elevadas a la potencia de 300. Es decir, un número para cuya expresión total, serían necesarias más de 300 cifras, y que supera ampliamente el peso total del planeta Tierra.
 
Muy pesadas son esas moles de oro y plata. ¿Cuánto pesarían, calculadas en sangre?
 
Aducir que Europa, en medio milenio, no ha podido generar riquezas suficientes para cancelar ese módico interés, sería tanto como admitir su absoluto fracaso financiero y/o la demencial irracionalidad de los supuestos del capitalismo.
 
Tales cuestiones metafísicas, desde luego, no nos inquietan a los indoamericanos.
 
Pero sí exigimos la firma de una Carta de Intención que discipline a los pueblos deudores del Viejo Continente, y que los obligue a cumplir su compromiso mediante una pronta privatización o reconversión de Europa, que les permita entregárnosla entera, como primer pago de la deuda histórica.

martes, 23 de julio de 2013

¿Recibirá Francisco a Leonardo Boff?

 
 
(Jesús Bastante).- El Papa de los pobres se encuentra en una de las cunas de la Teología de la Liberación. Y una de sus primeras peticiones en esta su única jornada de descanso en Brasil, antes de dirigirse al santuario de Aparecida y encontrarse con los asistentes a la JMJ de Río, ha sido el libro "Francisco de Asís y Francisco de Roma", escrito por el teólogo y ex franciscano Leonardo Boff.
 
Un Boff que se encuentra en Brasil y que participará, junto a varios jóvenes, en la vigilia conclusiva de la JMJ. Y que podría, según indicó a nuestro compañero Juan Arias -y él lo publica en El País-, ser recibido por Francisco. Ahora, de manera privada, o "después de haber concluido la reforma de la Curia".
 
"Le entregué el libro al arzobispo de Río, Mons. Orani Tempesta, y él se lo ha dado ya al Papa", confirmó Boff a Arias momentos antes de viajar a dos encuentros con más de mil jóvenes en Santa Catarina y en Sao Paulo. El teólogo, uno de los padres de la Teología de la Liberación, sí estará en Río el sábado, coincidiendo con la vigilia de oración en Guaratiba.
 
Respecto a un posible encuentro con Francisco, Boff apunta que "una amiga del Papa de cuando era arzobispo de Buenos Aires, con la que Francisco habla por teléfono todas las semanas, me dijo que le preguntó al Papa si tenía la intención de recibirme y su respuesta fue: 'Quiero hacerlo, pero sólo después de haber concluido la reforma de la Curia'.".
 
Tal encuentro sería entonces oficial, lo que no impide que Francisco, estando en Río, pueda encontrar en algún momento al teólogo franciscano, hoy defensor acérrimo de la revolución que él está llevando a cabo en la Iglesia, y que Boff llama de "ruptura".
 
En su conversación con Arias, el teólogo reitera sus recientes declaraciones a medios brasileños: que Francisco podrá rehabilitar a los más de 500 teólogos condenados por la Iglesia durante los años en que en ella mandaban Ratzinger y Wojtyla, pero que cree que no lo hará "mientras viva Benedicto XVI".

lunes, 22 de julio de 2013

El abrazo del Papa Francisco a Casaldáliga.


 
José Manuel Vidal pide desde hace tiempo la reconciliación del Papa Francisco con la Teología de la Liberación. No vamos a quitar a tal petición la dosis de buena voluntad que pueda tener, o más bien que uno quiera ver en tal petición.

Ahora bien, pedir tal cosa es ser muy injusto con la Teología de la Liberación. La TL (Teología de la Liberación) tiene en la base de toda su construcción intelectual una fundamentación gnoseológica que es donde radica el problema.

La TL en el fondo plantea si es posible conocer y articular la verdad. Nunca entró a discutir los detalles de la metafísica aristotélica que fundamentan la construcción dogmática de la tradición, porque para ellos la posibilidad de conocer la verdad y de poder expresarla se enmarcaba en la corriente filosófica de los año 70 y 80. Por eso sus teólogos se centraron en la praxis y la reinterpretación de las estructuras eclesiales.

La TL sí que produjo una nueva eclesiología. Pero fruto de sus mismos planteamientos de partida no podía producir una nueva teología dogmática sacramental. Salvo que quisiéramos resumirla en un folleto.

Son sólo dos ejemplos, porque podríamos recorrer la entera TL en su debate con la Tradición, y comprobar como los planteamientos teóricos indicaban que así iba a ser, y la práctica posterior demostró que se cumplió la previsión.

Esto no lo digo como crítica, sino como la comprobación de que los fundamentos filosóficos tienen después implicaciones inevitables.

La TL realmente propuso una reinterpretación de la dogmática partiendo de unos nuevos fundamentos gnoseológicos.  Querer resolver eso con un abrazo, supone no haber entendido bien que es la TL.
 
 
Y no me opongo lo más mínimo a un abrazo de Casaldáliga con el Papa Francisco. Yo mismo estoy dispuesto a abrazarme todo lo que haga falta con Masiá, y estoy dispuesto a apoyar mi brazo sobre el hombro de Faus, y estoy dispuesto a bailar la sardana con Forcades. Pero todo eso no disipa lo más mínimo el problema inicial.

Las barcas liberacionistas no partieron a la Guerra de Troya, porque les faltara un abrazo y un poco de cariño. No resolveremos la gran cuestión que está en la raíz de todo, dando la espalda a la verdad.

Los lefevrianos nos muestran la faz de un cristianismo de raíz farisaica (usada esta palabra en su sentido del siglo I en Israel), los liberacionistas nos muestran un cristianismo de tipo saduceo. O dicho de otra manera, los lefevristas muestran un cristianismo sectario de tipo hasídico. Los liberacionistas nos muestran un seguimiento católico de Cristo de tipo samaritano, es decir, con todas las incongruencias que conlleva seguir la Torah y rechazar el culto del Templo y el sometimiento a su magisterio.

Este tipo de cosas no se resuelven con té y simpatía. La solución no es una síntesis católico-lefevriano-liberacionista de estilo hasídico-samaritano. Pero que conste que no me opongo lo más mínimo a un abrazo. A veces, el que no nos pongamos de acuerdo en las matemáticas teológicas no excluye fomentar el acercamiento humano.

Yo siempre he visto la teología como unas matemáticas celestiales, la metafísica aristotélico-tomista no es que tuviera mucha influencia, sino que sencillamente puso los cimientos a todo el edificio intelectual que construí en mi mente desde los años 80.

Respecto otros modos de pensar, otros modos de hacer teología, otros modos de acercarse al misterio. Pero, al final, o hacemos poesía o hacemos teología. Y mientras hagamos la teología combinando sujeto, verbo y predicado, las cosas serán verdad o no. Y, francamente, veo muy difícil que podamos hacer teología sin unir sujetos, verbos y predicados.

Así que no me opongo al abrazo. Los abrazos no conmueven los Pilares de la Verdad.

domingo, 21 de julio de 2013

Compartir los peligros en la lucha, por vivir en justicia y libertad, arriesgando en amor hasta la vida, es Solidaridad


HOMENAJE A NUESTROS SANTOS INÉS Y ALEJANDRO

Un año más recordamos la muerte y resurrección de nuestros hermanos Inés Arango y Alejandro Labaka, que dieron su vida por la vida de los pueblos ocultos. Aunque oficialmente la Iglesia aún no ha reconocido su sacrificio martirial, para nosotros son santos, porque “no hay mayor amor que dar la vida por los hermanos”. 

Hemos visto en ciertos sectores oficiales de la jerarquía una cierta tendencia a quererlos hacer santos de hornacina y velas, de piedad y veneración edulcorada; es una forma de quitarles lo que tuvieron sus vidas y sus muertes de testimonio y misión profética; no hay duda que algunos siempre intentarán “domesticar” a los muertos, quitándoles su fuerza de denuncia, inconformismo y su entrega hasta el final, sin medir las consecuencias.

Nada más alejado de la realidad, no hay duda que Alejandro e Inés  sonreirán con una parte de indulgencia, no exenta de cierta ironía e indignación ante dichos intentos. Son santos, sí, pero no de altares y de retablos, sino caminantes de la selva, santos de botas de caucho y lodo más que de coronas, santos de canoa y ranchera, de caminar con el pueblo, santos alanceados (crucificados como Cristo), no son santos, como algunos otros, que vivieran rodeados de  aclamaciones multitudinarias o de la gloria de este mundo. Es por ello que los sentimos más nuestros, más cercanos, más imagen de lo que quería el “Pobrecito de Asís” que fueran sus hijos e hijas.

Queremos recordar hoy una frase de Alejandro antes de partir a su último viaje que supuso su encuentro con el Padre, dijo: “Si no vamos nosotros, los matan a ellos”. Sabía de lo que hablaba y tenía claro que la vida de los Waorani, de los Tagaeri y Taromenane corría serio peligro por la irrupción de las compañías petroleras, de madereras y de tantas personas para quienes sus intereses están por encima de cualquier cosa, incluso de la vida humana.

Por eso, ahora que recordamos una vez más nos unimos a la marcha que hoy llega a Coca y quiere recordar a los auténticos Inés y Alejandro y, si queremos realmente hacerles un homenaje, debe ser siguiendo su lucha, comprometiéndonos  a asegurar un futuro de vida para los pueblos ocultos, Tagaeri/Taromenane, junto con sus hermanos Waorani. Hoy día su supervivencia está tan amenazada o más que en los días en los que Alejandro e Inés ofrendaron su vida por ellos.

Ahora el tema de los pueblos ocultos ya no pasa desapercibido, se destinan recursos, medios y planes para prevenir las masacres contra los Taromenane y, sin embargo, las muertes se siguen produciendo. Si hay ideas, planes, proyectos, instituciones o personas que se quieren hacer dueños de los Wao o de los pueblos ocultos, si hay todo eso… ¿Qué es lo que falta? ¿Por qué no se logra asegurar una vida en paz en su aislamiento para los pueblos ocultos?

Lo que falta es el espíritu, el alma que es el AMOR (con mayúsculas) que pusieron Alejandro e Inés hasta dar su vida, queremos ser expertos, pero nos falta la entrega y el sacrificio que ellos pusieron como ejemplo. Recojamos sus botas, su espíritu y sus ideas, para asegurar la vida vida de los pueblos ocultos y que este sea nuestro mejor homenaje para Inés y Alejandro.     

sábado, 20 de julio de 2013

SALUDO AL PAPA FRANCISCO



La Asociación Nacional Yahuarcocha, de Ecuador, América del Sur, que agrupa a los presbíteros casados y sus familias, presenta un cordial saludo al Papa Francisco, y le acompaña espiritualmente en el viaje a América latina, Brasil, para asistir al encuentro Internacional con la Juventud y con el pueblo Latinoamericano.
 
Queremos expresar nuestra solidaridad con el trabajo de evangelización y promoción humana que realiza en pro de la sociedad más débil y necesitada y en la renovación  de la Iglesia que ha emprendido, de acuerdo a los principios del evangelio y el Concilio Vaticano II.
 
Viene a una sociedad que conoce  en sus aspectos, económicos, políticos, sociales, culturales y de manera especial religiosos, así  ha declarado en la reunión de la V Conferencia General, del episcopado Latinoamericano y del Caribe, en el Documento Conclusivo de Aparecida, Brasil, celebrado, en Mayo de 2007.
 
Queremos que conozca que desde el año de 1990, gracias al apoyo y gestión del Obispo Argentino, Jerónimo Podestá y su esposa Clelia Luro, a quienes conoció y conoce, nos unimos a la Federación Latinoamericana de Presbíteros católicos  casados y a la Confederación Internacional de sacerdotes católicos casados. Desde esa fecha venimos trabajando en la evangelización y la promoción humana junto a las clases desposeídas de nuestros pueblos, donde nos permiten  y ante todo, por la aceptación de parte de la Jerarquía de la  Iglesia del celibato opcional y la participación de la mujer en los ministerios de la Iglesia.
 
Viene a América Latina, en donde la Iglesia católica está dividida en el campo del ministerio sacerdotal, porque  se han formado diferentes grupos de presbíteros que han fundado Iglesias Católicas nacionales, sin obediencia a las Jerarquías diocesanas ni al Vicario de Cristo, y esto se ha dado por las actitudes antievangélicas, incomprensivas, de los anteriores pontífices y de Obispos, que mantienen posiciones intransigentes frente a la ley del celibato y al pensamiento teológico de la liberación.
 
Debe conocer que en diferentes lugares del continente se han realizado encuestas sobre este  tema y los resultados han sido que los pueblos han madurado y la gran mayoría están de acuerdo que el sacerdote debe tener familia y desde esa realidad trabajar en la evangelización y le extensión del reino de Dios.
 
Siempre oramos por Usted y por la obra pastoral emprendida desde que asumió la dirección de la barca de Pedro.
 
Mario Mullo Sandoval, Rosa Leiva Valles
Presidentes.

viernes, 19 de julio de 2013

LA GENTE DEL BUEN VIVIR


LAS CONTRADICCIONES DE LA VIDA…
 
¡Cómo se “sufre” en la vida pero cómo se avanza…! Las flores se “marchitan y mueren”, para dar paso a una vida nueva: El fruto. El árbol, “pierde” sus hojas para dar paso a  vidas nuevas: Retoños, flores, frutos… y cuando “pierde un ramo, muchas veces es para que de allí surja un nuevo árbol. Un grano de maíz se “pudre” por la fuerza de la tierra, de la lluvia, del aire, del sol… Pero gracias a ese proceso, nace una nueva vida… Un tropezón?  No necesariamente es para caerse, puede ser para dar un paso más largo y así aligerar la marcha y en todo caso si es para una caída, es también para tener la oportunidad de levantarse. Un dolor de parto… Para tener la alegría de haber traído a la vida a un nuevo ser. ¡Qué bonita es la vida mirada así! Sin embargo, hay gente se queda en la parte “negativa” de la vida, sin perspectivas, sin horizontes, sin “sur”… Generalmente esa gente termina amargada, sin alegría, en un túnel en el cual no divisan la luz que hay final.
 
Afortunadamente hay mucha gente, también, que frente a los vaivenes de la vida mantienen una mirada positiva, en búsqueda de lo bueno que cada circunstancia presenta, es la gente que construye, que es apasionada por la vida, que  cree que en la vida, todas las circunstancias aparentemente adversas, son oportunidades de comenzar de nuevo, de “renacer” con más vigor, de crecer internamente, de madurar más como persona, de SER… Con mayor capacidad de convivir con las demás personas y en general, de convivir en armonía con la naturaleza, de vivenciar el amor expresado en una actitud de solidaridad… Es la gente libre, sin ataduras, la gente que es feliz, es la gente de “EL BUEN VIVIR”, con esa gente, NO HAY QUIEN PUEDA PORQUE ESA GENTE,  LO PUEDE TODO.
 
Si, ESA GENTE LO PUEDE TODO porque esa gente ha vencido todo lo que es sufrimiento, ha vencido todo lo que es dolor, ha vencido todo lo negativo, ha vencido AUN A LA MUERTE PARA NACER DE NUEVO. Es la gente que “aparentemente ha muerto” pero que en realidad sólo ha trascendido a una etapa DE VIDA NUEVA, es la gente que ha muerto en Cristo Jesús pero que con El también ha Resucitado, y sigue con nosotros… Y por eso, parafraseando a Alí  Primera: ¡Los que “viven viviendo”,  NO PUEDEN LLAMARSE MUERTOS!

Aproniano.

miércoles, 17 de julio de 2013

Teología islámica de la liberación

Pedro Pierre

La teología de la liberación es el gran aporte de la Iglesia de los Pobres de América Latina. Esta nació de la Comunidades Eclesiales de Base en los años 60. Pronto aparecieron las teologías negra, india y femenina de la liberación; luego las teologías asiáticas y africanas de la liberación. La teología de la liberación no es exclusiva de las iglesias cristianas: también existe en la religión musulmana. Ella tiene sus teólogos islamistas de la liberación. Uno de los más relevantes, Asghar Ali Engineer, acaba de morir en la India a la edad de 84 años.
 
Recordemos que el islam o religión musulmana fue fundada a principio del siglo 6 por el profeta Mahoma en Arabia Saudita. Está presente principalmente en Asia, pero también en países de África y de Europa (Turquía). Cuenta con 1.200 millones de fieles. Desde algunos años, los países árabes del Medio Oriente y África del Norte, mayoritariamente musulmanes, han emprendido su revolución política y económica para avanzar hacia más democracia, participación de la mujer, equidad en la repartición de la riqueza y separación entre el Estado y la religión. Las guerras por las que están pasando unos países esconden intereses económicos y hegemónicos de Estados Unidos y Europa. Recordemos que son los descendientes de las primeras civilizaciones humanas y sabrán abrir caminos acertados para un bien vivir armonioso.
 
Están ayudados por su religión que ha tenido y tienen grandes científicos y místicos de dimensión internacional. En cuanto a la teología islámica de la liberación, el islam tiene una ética liberadora: es la única de las grandes religiones que tiene la palabra “paz” en su nombre. Su libro sagrado, el Corán, condena la usura y la acumulación de bienes y orienta hacia una economía al servicio de la vida. Cuestiona la organización patriarcal e invita a la solidaridad con los más necesitados.
 
Uno de sus grandes místicos, lbn Arabi (1165-1241), nos deja este mensaje: “Hubo un tiempo en que yo rechazaba a mi prójimo si su religión no era como la mía. Ahora, mi corazón se ha convertido en el receptáculo de todas las formas religiosas, es pradera de las gacelas y claustro de monjes cristianos, templo de ídolos y Kaabah de peregrinos, tablas de la ley y pliegos del Corán, porque profeso la religión del amor y voy a donde quiera que vaya su cabalgadura, pues el amor es mi credo y mi fe”.
 
En este mes del ayuno musulmán, los que vivimos en Quito bien podemos hacer una visita a la mezquita musulmana de la capital.

lunes, 15 de julio de 2013

"No hay forma humana de sostener la situación de la mujer en la Iglesia"

Javier Elzo
 
(Jesús Bastante).- Javier Elzo es sociólogo, experto en temas de juventud y de valores. Viene a presentarnos su último libro: "Los cristianos, ¿en la sacristía o tras la pancarta?", publicado con PPC. "Las pancartas que llevan los católicos son las del único tipo de familia que se entiende que puede haber, y la pancarta a favor del principio y del final de la vida (con menos preocupación por todo lo que pasa en el medio)", explica Elzo, sobre la situación de los cristianos en la sociedad española.
 
El autor confiesa que espera "que el Papa resuelva cuestiones que no se pueden parar más tiempo, como la insoportable situación de la mujer en la Iglesia", y añade que lo que le pediría a Francisco "es que se tome realmente en serio que estamos en el siglo XXI".
 
A modo de ejemplo, cita la Sagrada Familia: "Un señor que tiene un hijo sin haber tenido relaciones con su señora: eso es una espiritualidad de otro tiempo". Y finaliza criticando la postura de la Iglesia ante los divorciados: "Cuando la Iglesia excomulga a un cristiano que ‘ha fracasado' en su primer matrimonio, está siendo lo peor que puede ser: inhumana".
 
¿Con tus libros pretendes aportar nuevas formas de pensamiento o de vida?
 
Yo en mi vida he hecho mucha investigación empírica. En realidad un libro como éste es muy novedoso en mi carrera, y ha hecho falta que esté jubilado de dar clases (que no de otras cosas) para que me apeteciera hacerlo. A mí me gustaría morir delante del ordenador, de un fulminante ataque al corazón que me dejara seco.
 
¿Dónde piensas que están los cristianos en el mundo: dentro de las sacristías o detrás de las pancartas?
 
Estamos básicamente en casa. El cristiano de la sociedad española es un cristiano sin mayor visibilidad, que ni siquiera tiene ganas de ser visible. El título del libro corresponde a uno de sus capítulos, y lo escogí como título porque buscaba uno que tuviera un poco de gancho. Si hago un libro que se llame "Reflexiones de un sociólogo sobre la Iglesia en el mundo de hoy" no se vendería. La idea del título es que en España, en estos momentos, tenemos en los extremos una situación que a mí se me antoja insufrible: Por un lado tenemos un catolicismo ultra, rancio, cruzadista, que entiende que esta sociedad es pagana y está en pecado, que necesita de la religión y de la conversión para llegar a la verdad.
 
¿Ese tipo de Iglesia es la que lleva las pancartas en este país?
 
Algunas pancartas, no todas.
 
Por otro lado también existe un movimiento laicista (de un laicismo excluyente de lo religioso), que desearía que la dimensión religiosa quedara reducida a la sacristía. Es decir, que la religión tiene que ser una cosa privada que viva cada uno por su cuenta, y si ustedes quieren se juntan en su iglesia, pero en el espacio público no tiene que haber ningún tipo de manifestación religiosa. Entonces, se llega hasta el extremo de cuestionar si debe haber símbolos religiosos en los centros, y estamos constantemente con el crucifijo por aquí y por allá.
 
Hay que reconocer, además, que en la mayoría de los medios de comunicación españoles, cuando se habla del tema religioso, se hace en términos de mofa, de burla, de escarnio y de apriorismos, sin ningún tipo de ecuanimidad. Esta polarización personalmente me irrita mucho, porque de alguna manera (llevándolo al extremo), me recuerda a las dos Españas.
 
¿Hemos construido una sociedad de extremos?
 
En realidad, en España hemos conseguido que haya una conversación con planteamientos distintos, en el tema religioso o en el tema de la memoria histórica. Pero cuando aparecen estos temas, aparecen nuevos libros como "Los mitos de la Guerra Civil Española", "España partida en dos", "España roja y azul", "¿Cómo nos pudo pasar esto?"... y uno llega a pensar que todo esto está volviendo. No estoy diciendo que estemos igual que en el año 36, pero hay determinadas actitudes que recuerdan a eso. Cuando uno lee literatura internacional (quien lea mi libro comprenderá que soy una persona muy formada en la literatura francesa) se encuentra cosas como "El misterio francés", un libro que explica que hay una parte de Francia que no ha perdido su cohesión su familiar, donde los estudios de los chavales se prologan más en el tiempo y donde el trabajo es más homogéneo; mientras que hay otra Francia en la que se han perdido todo tipo de ideales, todo tipo de principio republicano, y tanto la cohesión familiar como la cohesión social. Es muy curioso, porque la Francia que está peor es la Francia que ganó la revolución, que luego pasó por el socialismo y por el comunismo, y que se quedó vacía. Mientras que la parte de Francia que no triunfó en la revolución, sino que protagonizó una resistencia de tipo católico, se mantienen en pie con un catolicismo "zombi". Esto es, un catolicismo que ya ha perdido sus esencias metafísicas, que no tiene la pretensión de cristianizar Francia, pero guarda en su formación cristiana y católica un cierto sentido de familia, de los estudios prolongados, de solidaridad y de convivencia, más fuertes que cuando dominaba el mundo comunista.
 
¿Estamos pasando, en general en Europa occidental, de ser sociedades muy religiosas y muy vinculadas a lo religioso, a ser sociedades donde la mayoría de la gente es más bien indiferente?
 
Bueno, creo que a veces estamos en la sacristía, pero poco, porque la dimensión cultual ha bajado en picado. La fractura está en los 60 años, es decir, no es que sólo los jóvenes no vayan al culto. Hay generaciones mayores que tienen una forma de expresar la religiosidad totalmente distinta. Y por otro lado, las pancartas que llevan los católicos son las del único tipo de familia que se entiende que puede haber y la pancarta a favor del principio y del final de la vida (con menos preocupación por todo lo que pasa en el medio).
 
En 2005 hubo dos grandes manifestaciones en las que vimos participando a obispos: una contra el matrimonio homosexual y otra por la defensa de la vida, y en cambio, nunca se ha visto a un obispo en manifestaciones por el fin de la pobreza, por ejemplo. ¿Te refieres a esto?
 
Sí, pero abusando un poco del término pancarta, pienso también en las cofradías. Yo tengo un enorme respeto por las cofradías andaluzas, aunque como vasco me ha costado mucho entender eso. Me parecía que hacían chirigotas. Hasta que estuve en Andalucía (he estado muchas veces) y me di cuenta de que hay algunas cofradías que no solamente tienen una enorme fuerza sociológica, sino religiosa y solidaria. No solamente se dedican a las procesiones de Semana Santa, sino que detrás hay una gigantesca labor de formación.
 
¿Podrían ser una de las organizaciones religioso-caritativas más grandes de España, si se unieran todas?
 
Sin ninguna duda. Y nosotros, en el País Vasco, vamos detrás de otras pancartas: hemos subido muchos años al santuario de Aránzazu por la reconciliación. Yo pienso que los cristianos podemos y debemos estar detrás de ciertas pancartas de forma puntual, pero sin llevar "el carné de identidad de cristiano" en los dientes. Creo que el papel del cristiano está en la vida cotidiana, en la actitud diaria por lograr un mundo más justo, con el aliño de la caridad y la ternura. El mundo justo consiste, evidentemente, en dar a cada cual no sólo lo que le toca, sino lo que necesita, y el aliño de la caridad se basa en el concepto de amor cristiano, que es un amor sin límites y gratuito. Y lo de la ternura lo añado porque creo que vivimos en un mundo donde hay mucha mala leche. Ver las tertulias es una cosa espantosa, como ver los debates del Parlamento. Hay una especie de dejación que hace pensar que podemos llegar a donde han llegado Grecia o Chipre, porque hay una situación de abandono total.
 
¿Es la Iglesia en su conjunto, o son los cristianos a nivel particular, los encargados de trabajar por un mundo donde quepa la ternura?
 
En un capítulo del libro propongo una especie de fenomenología de los cristianos, y digo que en este momento en España hay tres categorías de cristianos: los que dicen que lo único que hace falta es obedecer a la jerarquía (los obispos y el Papa), sin ningún tipo de insumisión, y sin olvidar nunca que la Iglesia es jerárquica. El segundo planteamiento es el de los cristianos que piensan que con esta jerarquía no vamos a ningún lado, porque es una jerarquía que se ha anquilosado en planteamientos absolutamente pretéritos, que piensa que es la única poseedora de la verdad absoluta etc., y por eso cada vez que hablan del movimientos religioso es para enfrentarse con lo que dice la jerarquía. Hay medios de comunicación en los que no encontrarás en los últimos 15 o 20 años (yo he hecho análisis de este tipo) ningún artículo que sea mínimamente amable con ninguna cosa que haya podido decir la jerarquía católica. Por último, como tercera actitud de los cristianos, está la que yo llamo "el exilio interior". Son cristianos que no entran en zafarranchos, que se encierran en sí mismos y tienen su relación con Dios porque creen firmemente en la dimensión religiosa. Las tres actitudes me parecen superables. La actitud de la obediencia radical a la Iglesia no se tiene de pie, por una razón muy sencilla: porque la Iglesia no siempre ha dicho y ha hecho las mismas cosas. No es posible obedecer ciegamente a los obispos y al Papa porque no han dicho siempre lo mismo. ¿Es que nos hemos olvidado de Galileo, o de la crisis modernista? A continuación, la actitud del cristiano que está en constante confrontación con la jerarquía, y que diga lo que diga le da igual, creo que cae al final en el mismo error. Yo creo que el cristiano puede ser crítico con la jerarquía (yo lo he sido, y además con claridad absoluta), pero deberíamos poder criticarla sintiéndonos dentro, y además sabiendo que hay otras cosas que hace la jerarquía con las que estoy de acuerdo. A mí, por ejemplo, me cuesta aceptar determinadas concepciones filosóficas de Benedicto XVI (el final de la Cáritas in Veritate, que es una encíclica magnífica pero que termina diciendo algo así como que un humanismo sin Dios es inhumano). Yo conozco humanistas que se dicten no creyentes, y de los cuales jamás podré poner en duda su humanismo. Eso no lo puedo aceptar, como no puedo estar de acuerdo con la idea de "después de la Iglesia no hay salvación". Sin embargo, Benedicto XVI es el que puso en orden todo el tema de la pederastia en a Iglesia, y eso está ahí, no es humo, como dijo algún escritor en los medios.
 
¿Crees que la sotana blanca imprime carácter indefectiblemente?
 
Eso es un problema muy serio. Por eso yo defiendo los nombramientos papales temporales. Pero, volviendo al tercer tipo de católicos (los que se arreglan con Dios en su "exilio interior"), son los que piensan que no tienen necesidad de la mediación de la Iglesia, que es una actitud perfectamente respetable, pero que está mucho mejor en la confesión protestante que en la católica. No tengo nada en contra de ese "Dios y yo", pero eso está en Lutero y en Calvino. Cada uno establece su relación con Dios, está bien. Pero el mundo católico una de las características que tiene es la comunión, vinculado a la construcción de la sociedad (pero no de una sociedad a parte, porque entonces haríamos un gueto).
 
Entonces, lo que necesitamos es que los cristianos y la Iglesia sean espiritualistas, y con cultura. No puede haber una religión, ni una Iglesia sin cultura, donde todo se reduzca a la misa diaria y a los ritos.
 
Luego hay otro modelo se Iglesia y de forma de ser cristiano que yo critico que es la Iglesia gueto, la Iglesia secta. Es un riesgo muy grande, porque supone hacer una Iglesia "de los puros", los que realmente poseen la verdad, aunque sean muy poquitos. Ellos se piensan los poseedores de la verdad y creen que el mundo acabará reconociendo que tienen razón. Piensan que tienen que mantener el depósito de la fe. Y otro modelo que también tiene sus graves riesgos en estos momentos es el de la Iglesia identitaria, que es la que identifica a la sociedad con una religión determinada. Eso es muy claro en el mundo islámico, pero también aparece en el mundo cristiano. De pronto, en una serie de países que han recibido una fuerte inmigración y donde el multiculturalismo ha arraigado con mucha fuerza (estoy pensando en Gran Bretaña, Suiza, Suecia, Bélgica), resurge un cristianismo identitario que pretende recuperar su propia tierra cristiana. Es una especie de cruzada, pero que en vez de querer conquistar Jerusalén, quiere conquistar lo nuestro.
 
La única solución que queda ante todo esto, que es la única posible además, es un cristianismo internado allá donde uno vive, pero que al mismo tiempo sea universal. Un cristianismo histórico que responda a los problemas históricos que se presentan en cada momento, y no los que se plantearon hace 50 años. ¿A quién le importa hoy en día la transubstanciación, o lo que dice el Credo de que Jesús descendió a los infiernos? ¿De verdad a alguien le puede provocar un problema teológico grave que Jesús descendió a los infiernos? A mí lo que me importa es la historia, el momento actual. Y la religión debe responder a esto.
 
Dice Torres Queiruga en un trabajo suyo sobre la revelación, que en el fondo la religión es la conjunción entre la demanda universal de sentido y de razón de ser (de las primeras y últimas preguntas que los hombres y mujeres llevan planteándose desde que el mundo es mundo), y las respuestas que han ido recibiendo. Entonces, lo que yo me digo es que como hombre, que he nacido en un lugar concreto y en un momento concreto, quiero respuestas a esas preguntas, pero precisamente referidas al momento concreto que estoy viviendo. Me interesa la historia en el sentido de ver cómo los que son mis antecesores en la fe resolvieron los problemas de su tiempo. pero no podemos coger sus respuestas, ni aunque sean de Santa Teresa.
 
Una vez me pidieron que diera una conferencia sobre qué podía decirles "Camino de perfección" a los jóvenes de hoy en día. Entonces tuve una osadía, un atrevimiento de adolescente tardío, de aceptar esa conferencia, porque claro, lo que dice Santa Teresa de los protestantes no lo podemos reducir, hay que contextualizarlo en su momento. De igual manera que tenemos que contextualizar lo que está pasando en este momento. El celibato de los curas, por ejemplo, es totalmente insostenible en una sociedad como la africana, siendo claros. Hay datos avalados que dicen que el 80% (si no más) de sacerdotes y obispos africanos tienen una vida como cualquier otro africano. Pero es que tienen que responder, de alguna manera, a la sociedad en la que viven.
 
¿Habría que recordar que el celibato se impuso por una serie de necesidades históricas?
 
Sí, en un momento dado (con una esperanza de vida que no es la de ahora) en que se creía que hacía falta una dedicación exclusiva. En este momento en Europa uno de cada dos jóvenes se va a divorciar. La Iglesia tiene que tener en cuenta esta realidad. Sin embargo, cuando de pronto hay un cristiano que "ha fracasado" en su primer matrimonio y la Iglesia le excluye de la comunión eucarística, la Iglesia en ese momento está siendo lo peor que puede ser, que es inhumana. Porque los divorciados son cristianos que han dado un paso, ese paso les ha salido mal, y vuelven a rehacer su vida. ¿Y cómo rehace su vida una persona de 35 años, por ejemplo? Pues encuentra a otro hombre o a otra mujer con quien quiere volver a hacer su vida. ¿En nombre de qué carajo se le dice que no puede volver a formar parte de la comunidad cristiana? Además, esa es una historia que está en función de unos textos de Lucas que además el mundo protestante entendió de otra manera. Me parece fundamental que la Iglesia sea simplemente humana. La Iglesia no está ahí para echar sambenitos a la gente, sino para hacerles sentirse cristianos, más contentos, más unidos en oración y en escucha.
 
¿Se le da más importancia en la Iglesia a escritos y decretos posteriores a los Evagelios, y menos a textos como el de las Bienaventuranzas o a las parábolas?
La lectura de los textos bíblicos es muy importante, pero se presta a muchas lecturas.
 
¿Pero no tenemos, como creyentes, ese derecho a poder interpretar las Escrituras como las sentimos, pensando lo que nos suscitan personalmente?
 
Ciertamente, y no sólo tenemos derecho, sino un poco la obligación. En el Decreto sobre la Libertad Religiosa, que cito en mi libro, se dice que el creyente tiene el derecho y la obligación de buscar la fe acorde a su conciencia. El último criterio, digamos, es la conciencia individual, la conciencia rectamente formada, que es una conciencia que intenta formarse rectamente. Yo tengo como creyente (y más si soy un intelectual) la obligación moral, como persona, de informarme de qué es lo que han dicho los que saben más que yo de este tema. Y tengo que leerlos. Pero, como dice Newman, de la misma manera que yo sólo puedo respirar con mis pulmones, sólo puedo pensar con mi cabeza. Es verdad que tengo la obligación de formar esa cabeza lo más honradamente posible, con la mayor información posible... pero en última instancia soy yo quien decide. Creo que esto es muy importante, porque necesitamos ir a un cristianismo adulto. Y un cristianismo adulto es un cristianismo de conciencia, cada uno con los dones que tenga. No se le puede pedir a un señor que ha trabajado toda su vida en un taxi o en un comercio vendiendo telas, que tenga el mismo nivel de conceptualización que tengo yo, que no he salido de los libros. No se trata de eso sino de que unos y otros, con arreglo a los talentos, nos preguntemos por qué decimos que creemos, en qué se basan nuestras creencias. Y creo que en ese sentido la labor del mundo cristiano (sean los obispos o los intelectuales) es la de ofrecer reflexión. Eso es lo que pretendo yo con mi libro. No tengo ninguna tesis que defender, solamente soy una persona que de pronto ha sacado tiempo para dejar de hacer encuestas sobre jóvenes y sobre drogas o violencia, para construir un libro sobre las cosas con las que he trabajado y aportar mi punto de vista sobre cómo vivo la fe en Dios o cómo veo la Iglesia.
 
¿Puedes explicar eso que has mencionado antes sobre el nombramiento temporal de los Papas?
 
Yo defiendo desde hace mucho tiempo que los nombramientos papales (los episcopales también, pero especialmente los papales) tienen que ser temporales. Creo que con la evolución que vive nuestra sociedad es un grave error nombrar a una persona Papa hasta que se muera. Hemos vivido finales de papados dramáticos: no sólo el de Juan Pablo II, también el de Pablo VI o Pío XII. Por eso yo propondría que se hicieran nombramientos papales por 10 años. Otra cuestión sería que nombraran a gente más joven, pero es que no nombran gente más joven porque tienen miedo de que sean 25 años de papado.
 
¿Eso cambiaría el rol del servicio, en el sentido de que, terminado el papado, el Papa volvería a ser "un soldado raso"?
 
Claro. El Papa actual ya está cambiando el ministerio petrino, que es central en la Iglesia Católica. En nuestra sociedad actual, que se caracteriza por la globalización, autores como Daniel Innenarity están promoviendo la idea de la gobernanza global. ¡Pero los católicos ya la tenemos! Ahora, lo que hace falta es que nuestro líder mundial no sea un líder a modo del emperador romano (que tampoco lo es, en contra de lo que algunos dicen). Hace poco ha salido un libro de sociología sobre el poder de la Iglesia llamado "El imperio de los Papas". El autor, que es francés, dice que la Iglesia Católica está montada sobre una "burocracia del sentido" (no de los sentidos físicos, sino del sentido de la vida). Porque por una parte la Iglesia tiene el amor sin límites, sin respuestas, gratuito (que es la quintaesencia del cristianismo en última instancia), pero todo eso organizado en una estructura jerarquizada donde el Papa y los obispos dictan la norma. Esto es lo que hace que, cuando hay un cambio de Papa, de pronto en una estructura piramidal como ésta puede cambiar todo. Y esto es muy peligroso, porque si en vez de haber salido este Papa hubiera salido uno tipo Ottaviani, ¿dónde estaríamos ahora? Por eso yo defiendo un modelo de organización de la Iglesia que sea en red.
 
¿Crees que los pasos que está dando este Papa van por ese camino?
 
Bueno, la comisión que ha nombrado la forman sólo ocho personas. Lo que creo que necesitamos es una organización multipolar, en red (no en forma de archipiélagos), y con un núcleo central que sea el Papa. La labor del Papa debe ser la de animar esa forma de estar presente histórica, temporal, de las diferentes iglesias que hay en el mundo. ¡Qué mas quisieran el mundo islámico y el mundo protestante tener una figura así, testimonio de unidad! La figura que tenemos es buena, lo que hace falta es cambiar la estructura que le rodea. Y para eso hay que empezar por nombrar Papas por diez años.
 
¿No comprometería eso la infalibilidad?
 
¡Y qué es eso de la infalibilidad! La infalibilidad surgió en un momento determinado: cuando la Iglesia había perdido los Estados Vaticanos, y además se hizo en el último momento y una parte del Concilio se marchó. Eso forma parte de la historia de la Iglesia, en la que hubo un momento en el que, en función de contingencias históricas determinadas, se tuvo que decir que el Papa era infalible. Pero, ¿cuántas veces se ha utilizado la infalibilidad del Papa? Lo que dice el Papa tiene un papel excesivo, y lo que sucede es que un día no va a poder decir una cosa sin que eso sea necesariamente un dogma de fe.
 
En ese sentido, Benedicto XVI, en su libro sobre Jesús dijo claramente que lo que había escrito no era magisterio papal. Está bien que hablen, pero si un día tienen una salida de pata de banco, la gente se les va a echar encima.
 
¿Crees que tras el Vaticano II hubo un cisma soterrado?
 
Lo que pasa es que hay muchos "obedientes" que no obedecen cualquier cosa, y que no aceptaron muchas cosas del Vaticano II (o lo aceptaron a regañadientes y luego hicieron de su capa un sayo). El cisma de Lefevre no fue soterrado, ni lo que hay alrededor.
 
¿Qué esperas de Francisco?
 
A todo lo que ha dicho y lo que ha hecho hasta este momento, lo aplaudo a dos manos, sin ninguna reticencia de nada. Pero estoy a la expectativa. Quiero saber a quién va a nombrar secretario de Estado, a quién va a nombrar en Madrid en lugar de Rouco y en Barcelona en lugar de Sistach. Es decir, cómo va a organizar la Iglesia. Porque de eso todavía no sabemos nada. No digo que la Curia no sea importante, pero a mí lo que me preocupa es la Iglesia en su conjunto. Me gustaría que este hombre fuera capaz de dinamizar la Iglesia en su diversidad.
 
Yo suelo decir que Dios es padre universal, pero que la Iglesia tiene muchas madres, que son las diferentes culturas. Y esas culturas tienen su particularidad, su visión propia; y unos padres no tratan igual a todos sus hijos porque sus hijos son distintos. Esto es lo que pasa en la Iglesia Católica desde siempre. Nos hemos olvidado de que en los primerísimos años de la historia de la Iglesia teníamos tres corrientes: la de Santiago, que consiguió gobernar en Jerusalén; la de Pedro y la de Pablo. Y pasó un montón de tiempo hasta que un Concilio unificó a la Iglesia, y además esa unificación se corresponde con las características de aquellos tiempos.
 
Entonces, lo que yo espero de este Papa es que resuelva una serie de cuestiones que no se pueden parar más tiempo (al menos que dé los primeros pasos). Es insoportable la situación de la mujer en la Iglesia. No se tiene de pie, no hay forma humana de sostenerla. Y eso, fíjate por dónde, que no lo tiene que hacer la jerarquía. Es lo que está pasando en la Iglesia de Inglaterra, porque allí tanto el arzobispo de Wetminster como el Colegio de Obispos (que tiene otro nombre) votaron a favor de los ordenamientos episcopales de mujeres, pero fue la parte del pueblo la que se opuso. Y eso puede pasar también en la Iglesia Católica.
 
Nada puede cambiar de la noche a la mañana, pero espero que el Papa vaya abriendo el campo al sacerdocio femenino. No sé si lo va a hacer, pero es sangrante que Benedicto XVI no movió un dedo en ese sentido. La imagen que se vio en la Sagrada Familia es terrible en el mundo actual, pero es que la Sagrada Familia es un señor que tiene un hijo sin haber tenido relaciones con su señora. Eso es una espiritualidad de otro tiempo. Yo lo que le pido al Papa es que se tome realmente en serio que estamos en el siglo XXI, y que necesitamos una Iglesia del siglo XXI, para la gente del siglo XXI. Sin ninguna rebaja en lo esencial, que es que la misión del cristiano es hacer un mundo más humano en virtud de lo que hemos aprendido de la vida de Jesús, que fue un personaje en quien se ha revelado Dios, que fue ejecutado, y cuyos primeros discípulos, anonadados y perdidos, salieron corriendo y de pronto empezaron a decir que Dios le había resucitado. Partimos de ahí. Y el mensaje que aparece en los Evangelios es muy claro: que Dios (la Trinidad) es amor. Y a eso yo añadiría, que el amor es dios (porque es lo verdaderamente esencial). Un cristiano puede ser mil cosas, pero un cristiano que no haga algo por hacer que la vida sea más humana y más justa, no es un cristiano. Hay otras personas que pueden hacer lo mismo, pero los cristianos lo hacen con el aliño de la caridad, que es una forma de amor gratuito sabiendo además que, cuando yo hago un bien a alguien, se lo estoy haciendo al propio Dios.